Mirando al Sur : Dejad que los niños (no) vengan a mí

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Mirando al Sur : Dejad que los niños (no) vengan a mí
Foto: AP

Brownsville, Texas.- Desde hace tres o cuatro semanas se volvió “trending” en los medios de comunicación la noticia de algo que ya existía pero de pronto adquirió sorpresiva popularidad: la gran cantidad de niños que llegan solos a la frontera de Estados Unidos procedentes de América Central y en menor cantidad también de México.

La mayoría de ellos son detenidos en la frontera de Texas con México y conducidos a Arizona y California, principalmente, donde quedan alojados en diferentes sitios tales como centros comunitarios o religiosos en espera de que comparezcan ante un juez de inmigración el cual decidirá su destino, que en la mayoría de los casos será, inevitablemente, la deportación.

Esta situación ha provocado que, por un lado, surjan movimientos de defensa de esas criaturas exigiendo que se les conceda un trato más humano y considerado y, por el lado opuesto, de quienes exigen que se les deporte de inmediato y que se “refuerce” la frontera para evitar que “el país siga siendo invadido por los ilegales”.

Pero esta columna no pretende ni informar ni hacer un repaso de todos los hechos porque de eso ya se han encargado y sin duda continuarán haciéndolo durante un largo tiempo los medios. Aquí lo importante es el fondo social y político que existe, dentro y fuera de Estados Unidos, en este fenómeno.

Al conocerse este fenómeno, los rivales del presidente Obama aprovecharon la ocasión y alzaron la voz de inmediato en su contra culpándolo de crear las condiciones para que esto suceda. Incluso, la excandidata a la vicepresidencia, Sarah Palin, cual si gozara de gran prestigio y capital político, pidió la destitución oficial de Barack Obama.

“Basta ya de los años de abusos de este presidente. Su crisis fronteriza es la última gota“, escribió Palin en el portal de Internet Breitbart y sugirió que el presidente deliberadamente dejó la frontera entre México y EU sin la supervisión adecuada. “La apertura de nuestras fronteras a una avalancha de inmigrantes ilegales es deliberada”, agregó.

No es con el intento de defender a Obama –que para nada necesita de mis defensas- si digo que resulta ridículo que alguien lo acuse de semejante cosa. La frontera sur de Estados Unidos ha sido por décadas, es y seguirá siendo, una coladera permanente por el que ingresan miles de indocumentados.

Pero si de juego político se trata, Obama también manoteó los dados y pidió al Congreso 3,700 millones de dólares “para hacer frente a la crisis humanitaria generada por la llegada masiva de niños a la frontera sur”.

Esos fondos permitirían aumentar el número de jueces de inmigración, ampliar la vigilancia fronteriza y ayudar a los gobiernos de Centroamérica a lidiar con los adultos y menores repatriados, así como a desarrollar una campaña para disuadir a las familias de enviar a sus niños a Estados Unidos.

Ciertamente, para Estados Unidos –y obvio que eso a nadie sorprende y que incluye a los extremistas de un lado y de otro, es decir los que piensan como Palin y como Obama- lo más importante es detener la llegada de inmigrantes irregulares. Sería la situación ideal, pero es infinitamente utópica. Tan irreal como Batman y El Hombre Araña. A pesar de ello, Washington continuará persiguiéndola aunque jamás lo consiga.

Pero lo que Estados Unidos y los norteamericanos comunes y corrientes nunca harán es reconocer la responsabilidad –enorme- que tienen en las causas que provocan la inmigración de indocumentados. ¿Habrá un día en que el norteamericanos medio reconozca que sus grandes empresas se enriquecen pero al mismo tiempo empobrecen a los países donde se establecen y que de allí llega la mayoría de los indocumentados? ¿Se pondrán a pensar en que los niños que hoy llegan solos e indocumentados pertenecen a familias miserables y quebrantadas desde los tiempos de la guerras civiles centroamericanas que Estados Unidos financió para combatir a un comunismo que más que amenazar a esos pueblos amenazaba a sus empresas? Pero debo aceptarlo: es demasiado pedir que lo reconozcan…

Luis Manuel Ortiz. Miembro del Salón de la Fama de la Arizona Newspaper Association. ortiz_luismanuel@yahoo.com. http://ortizluismanuel.wordpress.com