Muñecos de Times Square en el ojo del huracán (fotos)

Incidentes con la Policía y quejas de los turistas han creado una controversia alrededor de este oficio que para muchos es su única forma de subsistencia

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Muñecos de Times Square en el ojo del huracán (fotos)
La mayoría de las personas que trabajan como personajes disfrazados en Times Square son hispanos, muchos de ellos inmigrantes indocumentados.
Foto: Mariela Lombard / El Diario

Nueva York – “Preferiría seguir en la construcción. Este trabajo es muy duro, pero no tengo más por ahora y a lo mejor también lo pierdo con eso de que van a exigir licencia”, dijo un inmigrante peruano dentro de un disfraz en forma de habichuela amarilla gigante con pantalones azules, que los niños reconocen como Minions.

Al igual que este padre de tres hijos, muchos otros indocumentados deambulan de entre 6 a 8 horas al día dentro de disfraces para ganarse la vida pidiendo propinas en Times Square. Un oficio calificado como perturbador por algunos, pero visto por otros como la nota simpática de la emblemática plaza neoyorquina.

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Actualmente estos personajes disfrazados están en medio de una gran controversia, por varios casos de acoso a turistas que han terminado en el arresto de algunos de ellos. El incidente más reciente ocurrió el pasado sábado y fue protagonizado por Spider-Man, identificado como Junior Bichop, quien fue detenido por presuntamente golpear a un policía que intervino luego de que este le exigiera a un turista un pago de más de $5 por una foto. Ese mismo fin de semana otros cinco disfrazados fueron arrestados por desorden en la vía pública.

La situación encendió la controversia sobre si estas personas en disfraces, que se han multiplicado notoriamente en los últimos años, están acosando a los turistas y dañando otra vez el ambiente del sector que fue rescatado hace poco más de una década de los vendedores de drogas y la prostitución.

Según datos de la Alianza de Times Square (TSA) , que trabaja en promover el área, en los últimos 6 años se han registrado al menos una docena de incidentes con estos personajes y en los que ha intervenido la Policía, un promedio de dos por año, entre los que figuran agresiones a adultos y niños, manoseos a mujeres, insultos discriminatorios y desorden público. Pero lo que se ha convertido en una molestia diaria, constante y perturbadora es el acoso a turistas por mayores propinas.

Aunque dar dinero es un acto voluntario, muchos de los disfrazados han sido acusados de aplicar una tarifa, o emplear la táctica de posar varios en una foto y cobrarle al turista individualmente. “Si hubiera sabido que me iba a salir tan caro no me habría tomado la foto”, dijo una turista peruana que iba a posar con un Elmo y terminó posando con tres más de ellos, lo que le costó $5.

Frente a la problemática, TSA y las autoridades locales están abogando para se cree una ley y así regularizar este oficio. “Mientras algunos de estos personajes son valiosos y personas honestas, no hay duda de que otros son agresivos y tienen historial criminal”, dijo Tim Tompkins, presidente de TSA. El tema de una regularización tiene nerviosos a los trabajadores disfrazados, muchos de ellos indocumentados, que temen perder esta forma de subsistencia.

“No es un trabajo fácil, yo invito a cualquier periodista, policía o político de esta ciudad que venga y se ponga este disfraz por ocho horas parado aquí en la calle”, dijo un peruano, padre de 4, dentro de un afelpado Monstruo Come-Galletas. Un atuendo que bajo los 80 grados de temperatura promedio del verano se convierte en una sauna rodante.

Y es que la jornada debe ser de al menos 8 horas, a veces más, para que alcance a cubrir los gastos, especialmente de aquellos que no son dueños del disfraz sino que lo alquilan. “Pago $30 por día por el alquiler, entonces me tengo que hacer como $60 al día como poco, ¡pero a veces no llego!”, dijo una madre de dos hijos de origen mexicano dentro de un disfraz de Minnie.

Los disfraces alquilados provienen de tiendas de Passaic, en Nueva Jersey, que venden y alquilan los trajes para fiestas infantiles.

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Según los entrevistados, el promedio diario que hacen en propina oscila entre los $50 y los $200 dependiendo de la suerte del día. “A veces nos dan $1, $5, a veces sólo unas monedas y a veces nada”, dijo la Minnie. El reto diario es tomarse el mayor número de fotos con pago, y comer y beber lo menos posible para no ir muy frecuente al baño. No todos los comerciantes les dejan usar el sanitario, y además quitarse y ponerse el atuendo toma tiempo.

Para los que compran su disfraz, el costo oscila entre los $350 y los $500, pero debido a las inclemencias del clima muchos de estos trajes tienen una vida corta, en algunos casos no más de 6 meses. “Antes tenía un Elmo pero se dañó, entonces tuve que pedir que me enviaran uno de Perú, allá los hacen con materiales mejores”, dijo el padre de 3, dentro de su traje de Minions.

La mayoría de trabajadores disfrazados aseguraron haber llegado al oficio por recomendación de algún amigo. Inicialmente la mayoría probó con un disfraz alquilado y luego ahorraron para comprar uno propio en una tienda o por internet.

En un día de observación El Diario pudo comprobar que no hay problemas de territorialidades. La calle es de todos y deambulan libremente por toda la plaza y se detienen cuando algún niño o turista muestra interés en tomarse una foto. Pero en estos días con la presión de las autoridades, el negocio ya no está tan lucrativo, dijeron.

“No tenemos tarifas como las muchachas desnudas con pintura en el cuerpo, ellas cobran $5 por foto”, comentó un panameño dentro de un disfraz de Papá Pitufo. “Lo que está pasando ahora es que la Policía se acerca y le dice a los turistas que no nos de nada, entonces el negoció se ha bajado”.

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El trabajo también tiene sus ventajas, especialmente para las madres.

Una mujer mexicana, que vestía un traje de Minnie rosado y es madre soltera de 3 menores, uno de ellos con problemas de corazón, contó que, “este trabajo es mejor porque no tengo que cumplir con un horario y así puedo llevar mi niña de 8 años a sus citas médicas”. También dijo que llevaba cinco años en el país, tres de ellos en Times Square, y que antes trabajaba en una fábrica.

Mary Pérez, también mexicana y en un traje de Elmo comentó que, “depende de cómo esté el día yo me quedo hasta seis horas o si no está muy bueno mejor me voy a cuidar a mis hijos y al final ganó lo mismo que haría en una factoría”.

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También hay para quienes disfrazarse de muñeco es un trabajo extra. “Comparto el traje con un amigo. Y vengo cuando tengo tiempo libre para unos pesos extras”, dijo un peruano dentro de un traje de Spongebob que labora como ayudante de mesero en un restaurante.

Pero algunos se quejaron de que frecuentemente son agredidos por los visitantes a Times Square. Algunos adolescentes encuentran gracioso jalarlos o hacerles bromas, y hasta le dañan el disfraz. Y a veces la broma se convierte en insulto: “¡A mi hasta me han amenazado con inmigración!”, dijo Mickey Mouse, quien es un inmigrante mexicano que lleva años trabajando en el sector.

Frente al tema de una legislación que obligaría a la revisión del historial criminal y portar identificación con foto, los inmigrantes sin documentos mostraron su preocupación. “Yo voy a seguir hasta cuando pueda trabajar y si se pone muy difícil será buscar otro trabajo de noche para poder atender a mis hijos”, dijo la mujer en el traje de Minnie Rosado. “Va a estar difícil”, se lamentó.

Si Plaza Sésamo prohíbe que usemos los disfraces, eso sí nos va a sacar de la calle y encontrar trabajo es complicado en estos días”, dijo Pérez en su traje de Elmo, en referencia al anuncio de los productores de ese programa de que piensan demandarlos por usar sin permiso a sus personajes. Lo mismo podría con Disney y Marvel Comics, si se acogen a la Ley de Derecho de Autor.

Al respecto el concejal Ydanis Rodríguez dijo que estaba tratando de reunirse con un grupo de trabajadores y con uno de los concejales de la zona, Corey Johnson, para servir como mediador en el conflicto que enfrentan estos trabajadores hispanos. “Estamos de acuerdo en que estos trabajadores necesitan encontrar una forma para regularizar el servicio que le prestan a la ciudad”, aseguró.

“La mayoría de los incidentes han sido con ciudadanos americanos, ellos son los que exigen tarifa y se pelean con la Policía. Pero nosotros que no tenemos papeles y tratamos de trabajar sin causar ningún problema, vamos a pagar los platos rotos, eso es discriminación”, concluyó el inmigrante panameño en el traje de Papá Pitufo.