Sentados a la puerta

Guía de Regalos

El viejo refrán árabe dice: “Siéntate a la puerta de tu casa a ver pasar el cadáver de tu enemigo”. Eso es un poco lo que está ocurriendo en Gaza, la franja de terreno entre Egipto e Israel donde se está llevando a cabo un duro enfrentamiento – ¿y van cuántos?- entre Israel y el movimiento Hamás. Era cuestión de tiempo que esto ocurriera.

La Franja de Gaza formó parte del Mandato Británico de Palestina entre 1917 a 1948. La primera guerra árabe-israelí concluyó con un Armisticio y, entre sus resoluciones, se indicaba que la zona pasaría a ser parte de Egipto. En 1967 fue ocupada por Israel. Después de muchas vicisitudes, el Parlamento Israelí en 2005 decidió retirarse de la Franja y que esta pasara a formar parte de la Autoridad Palestina.

En enero de 2006 el movimiento islamista radical Hamás ganó las elecciones al Parlamento Palestino. En junio de 2007, tras violentas luchas internas entre el movimiento Al Fatah, y los militantes de Hamás, la totalidad del territorio cayó bajo control de este último grupo.

Desde el momento en que Hamás comenzó a gobernar la Franja, se cerraron todas las posibilidades de paz y entendimiento.

En junio de este año tres jóvenes israelíes fueron secuestrados y aparecieron sus cadáveres a las pocas semanas. ¿Consecuencias? Primero unas manifestaciones en Jerusalén que acabaron con la vida de un joven palestino nacido en Estados Unidos. Después, sangre sudor y lágrimas para ambos pueblos, el israelí y el palestino.

Al margen de que la lucha sigue, ahora es diferente. Ya los estados y grupos que apoyaban a Hamás no están dispuestos a dar cobertura ni un cheque en blanco. Siria está viviendo una guerra civil que no permite a Herbolá e Irán repartir fuerzas. Egipto no olvida que Hamás es una sucursal de los Hermanos Musulmanes, los cuales fueron expulsados del gobierno después de haber dejado al país poco menos que en la ruina y el caos.

En ocasiones como la que estamos viviendo la memoria se vuelve como la mecha de las bombas, corta. Olvidamos que algunos de nuestros países en décadas pasadas sufrieron el terrorismo. ¿Qué pasó en Perú con Sendero Luminoso y el Movimiento Tupac Amaru? ¿Y en Uruguay con los Tupamaros? ¿O en El Salvador con el Frente Farabundo Martí? ¿O en Colombia con las FARC? Movimientos salvadores de la Patria que empaparon sus países con la sangre inocente.

El pueblo de Israel ya está harto de cohetes y sabotajes. ¿Cómo esperaban muchos que respondiera? ¿Con declaraciones?

La única solución al terrorismo pasa por el diálogo, respeto mutuo y deseo de paz. Hay que ser más audaces y valientes para sentarse a una mesa a negociar que para apretar gatillos, lanzar cohetes y matar inocentes