La pesadilla del Partido Republicano

Los republicanos lograron aprobar la medida contra la Acción Diferida  con 216 votos a favor y 192 en contra.

Los republicanos lograron aprobar la medida contra la Acción Diferida con 216 votos a favor y 192 en contra. Crédito: EFE

Soñadores

Una vez utilicé el término “niños malcriados” para describir a los “soñadores”, esos jóvenes inmigrantes indocumentados, que fueron traídos aquí por sus padres y que exigen consideraciones especiales como el programa de acción diferida que el presidente Obama dio a conocer en 2012. Son malcriados porque les dan asientos en el bote salvavidas y toneladas de atención mediática positiva.

Sin embargo, ahora pienso que los verdaderos niños malcriados son los republicanos de la Cámara, quienes —carentes de toda habilidad para liderar a los oprimidos- se consuelan castigando a los indefensos. Los legisladores son como un niño petulante, que pierde un partido de pelota y entonces entra en la casa, rabioso, y le da una patada al perro. Tras perder el debate, los legisladores republicanos fueron a la sala de la Cámara y patearon a los “soñadores”.

En una votación, que fue puramente simbólica porque el Senado había levantado la sesión y porque Obama había amenazado con un veto, 212 republicanos se unieron a cuatro demócratas para aprobar una medida rencorosa e innecesaria, que exige la terminación del programa llamado Acción Diferida para los que llegaron de Niños (DACA). Bajo este programa, los jóvenes que cumplen los requisitos pueden solicitar un permiso de trabajo y un aplazamiento de dos años de la deportación. Los legisladores del Partido Republicano lanzaron su ataque gratuito contra la DACA bajo el pretexto de que estaban encarando la crisis de la frontera, que involucra a miles de menores de América Central no-acompañados.

Macanas. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. No se impide que los niños vengan a Estados Unidos castigando a adolescentes y jóvenes en la veintena que ya están aquí, y que lo han estado durante la mayor parte de su vida.

Si los republicanos de la Cámara estaban buscando motivos para cuestionar la DACA, yo podría haberlos provisto de una lista. El programa es imperfecto.

Para comenzar, DACA fue armada rápidamente, sin pensarla a fondo, tal como lo descubrieron los abogados de inmigración. Su implementación fue descuidada, y los “soñadores” tardaron en acogerse a ella. Algunos de aquellos a quienes se alentó a solicitarla tenían los requisitos para obtener categoría legal permanente.

Se colocó el énfasis en la política más que en una normativa. Uno de los motivos por el que Obama dio a conocer la DACA, en junio de 2012, fue que, dos meses antes, se informó que el senador republicano de Florida, Marco Rubio, estaba trabajando en una propuesta de ley del Partido Republicano, que habría ofrecido categoría legal permanente al mismo grupo. La Casa Blanca se le adelantó.

Además, la mecánica de la medida es dudosa. Los solicitantes se entregan a las autoridades, les toman las huellas dactilares, se crea un expediente con su información personal, incluyendo domicilio —todo ello para un arreglo temporario de un problema complicado. A pesar de lo que algunos afirman, la DACA no es una orden ejecutiva, sino un cambio normativo del Departamento de Seguridad Interna. Eso significa que este gobierno o el siguiente pueden eliminarla fácilmente.

Por último, el programa es elitista e injusto. Otorga trato especial a estudiantes, pero no a sus padres ni a sus hermanos menores.

Pero la DACA no causó la crisis de la frontera.

Los republicanos piensan que el programa es el equivalente burocrático de un Flautista de Hamelin que, desde octubre de 2013, atrajo por lo menos a 57,000 niños refugiados de Guatemala, Honduras y El Salvador para que cruzaran la frontera mexicano-americana.

Es un cuento de hadas creado por políticos oportunistas que desprecian la DACA, porque temen que produzca futuros latinos demócratas.

Qué manga de imbéciles. ¿Saben lo que produce futuros latinos demócratas? Los actuales republicanos, con su don para encolerizar a los latinos.

Los argumentos del Partido Republicano que conectan la DACA con la llegada de los niños refugiados se derrumbaron rápidamente. Para comenzar, se sabe ahora que el gobierno se enteró por vez primera de un inesperado incremento de menores provenientes de América Central que estaban cruzando la frontera ya en 2011, y la DACA no se inició hasta agosto de 2012. Además, los niños refugiados no cumplen con los requisitos para ampararse bajo ese programa. Los conservadores afirman que esos niños de América Central conocen bien todos los detalles de la DACA. ¿Entonces a los niños se les escapó el detalle de que el programa no los incluye?

Los republicanos de la Cámara temen la DACA. Pero no tienen el valor de declarar sus verdaderas intenciones. Al culparla de la crisis de la frontera, se esconden como cobardes detrás de un velo de mentiras y de suposiciones falsas.

El asunto aquí no es la seguridad de la frontera. Es la inseguridad de los republicanos —que si tarde o temprano se otorga a los beneficiarios de la DACA la ciudadanía y el derecho al voto, el Partido Republicano nunca podrá competir por esos votos.

Es cierto. Y, gracias a sus payasadas, cada vez lo es más.

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