Nueva Guagua Aérea: Boricuas escapan de crisis económica en la isla

Crisis económica provoca salida masiva hacia EEUU

Nueva Guagua Aérea: Boricuas escapan de crisis económica en la isla
El Bronx y Brooklyn tienen la mayor población boricua del país.
Foto: HUMBERTO ARELLANO

Washington/Nueva York — La crisis económica ha obligado a miles de puertorriqueños a hacer sus maletas y emigrar a los Estados Unidos, dando lugar al mayor éxodo boricua desde fines de la Segunda Guerra Mundial, según un informe del Centro de Investigación Pew conocido ayer.

Este éxodo ha provocado el primer retroceso demográfico desde que Puerto Rico es territorio no incorporado de Estados Unidos, a pesar de que en los últimos años la población de la isla aumentó.

Esto ocurre cuando el “Estado Libre Asociado” afronta estancamiento económico, una deuda pública de $73,000 millones y una tasa de desempleo que duplica la nacional.

“La falta de trabajo es la razón principal por la que muchos vienen al continente”, explicó Mark Hugo López, coautor del informe y director de Asuntos Hispanos del Centro de Investigación Pew.

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Entre 2010 y 2013, unos 144,000 puertorriqueños abandonaron la isla, más que los que lo hicieron en las tres décadas anteriores. Por primera vez, hoy viven más puertorriqueños en el continente (aproximadamente 4.9 millones) que en la isla (3.6 millones).

De mantenerse esta tendencia, en 2050 la población isleña caerá a tres millones.

El efecto ya se hace notar en la capital y los pueblos. “Puerto Rico es hoy ‘una isla que se vacía’, y ésto pesa en no solo en términos económicos sino también psicológicos y sociales”, dice la puertorriqueña Frances Negrón-Muntaner, directora del Centro de Estudios de Etnicidad y Raza de la Universidad de Columbia. “Impresiona grandemente el número de propiedades abandonadas en la isla, incluyendo muchas casas, porque los dueños no pueden venderlas. Muchos comentan sobre el cierre de escuelas porque ‘ya no hay niños’. El resultado es un creciente silencio”.

Según un informe de la Reserva Federal de Nueva York, la mayoría de los que emigran tienen estudios de high school; los que se quedan son en general los de los dos extremos del espectro educativo: los que tienen estudios universitarios y primaries. Estos últimos son los que más sufren el paro.

El 42% de los puertorriqueños consultados para este informe dijo que emigró por por motivos de trabajo, mientras que el 38% dijo que lo hizo por motivos familiares. Esa tendencia es similar a la que se verifica en otros grupos de inmigrantes, señala el informe del Pew. La gran excepción son los mexicanos: el 62% de este grupo emigró por problemas de empleo, y sólo el 25% lo hizo por razones familiares.

A diferencia de oleadas anteriores, quienes han salido de Puerto Rico desde 2000 ya no se concentran en el noreste del país. “Los que no tienen un título universitario prefieren Florida o Las Vegas, donde el coste de vida es menor que en Nueva York, el destino tradicional de anteriores generaciones”, dijo Teresita Levy, directora asociada del Centro para Estudios Latinoamericanos, Caribeños y Latinos (CLACLS) de la Universidad de la Ciudad de nueva York (CUNY).

De acuerdo con un estudio elaborado por dicho centro sobre la evolución de la población hispana de la ciudad en los últimos 30 años, los puertorriqueños son el único grupo que ha disminuido.

En 1990, había 860,889 puertorriqueños, que representaban casi el 50% del total de la población latina de Nueva York. Hoy día son 738,978, y sólo representan el 30%. El estudio calcula que para 2019 los dominicanos superarán a los puertorriqueños como el grupo latino dominante, y que en 2021 los mexicanos superarán a ambos.

El condado de Orange, Florida, tiene hoy la tercera población boricua más grande del país después de El Bronx y Brooklyn. Este crecimiento se inició en la década de 1990, cuando Disney World comenzó a reclutar empleados en Puerto Rico para su parque temático de Orlando, en la capital del condado.

Pero, según el análisis del Pew, los nuevos migrantes tienen menos recursos que los de décadas anteriores, ingresos familiares más bajos y más probabilidades de vivir en la pobreza.

“Con el éxodo se van no solo familiares y amigos, sino también la esperanza de otro futuro”, concluye Negrón- Muntaner