Aprender… es todo un arte
Existen beneficios en la educación de los niños cuando se fomenta la afición artística
El arte les permite a muchos niños a canalizar energías y expresarse libremente. Crédito: <copyrite>Archivo</copyrite><person> < / person>
La mayoría de los niños nace con una atracción natural por la música y las artes. Es común ver a pequeños bailar, cantar o hacer dibujos de manera espontánea, sin haber recibido nunca una instrucción académica. Pero con el paso de los años, las tendencias que no son desarrolladas se van perdiendo, y al terminar la escuela preparatoria, son muy pocos los jóvenes que cuentan con una habilidad musical o artística.
“El solo hecho de escuchar con atención una música despierta en el niños sentimientos y sensaciones difíciles de expresar“, indica Patricia Calabotta, profesora de música con años de experiencia en las aulas y también como profesora particular de piano, órgano y canto. Calabotta asegura ser testigo de cómo las clases de música favorecen la interrelación y el respeto entre los estudiantes cuando tocan un instrumento en conjunto y tratan de coordinar movimientos sincronizados.
La educadora recalca que las habilidades que los niños adquieren son transferibles a otras áreas. “Para los niños de bajos recursos o para quienes viven en medios sociales hostiles, el arte y la música les permiten canalizar energías y expresarse libremente”, explica.
Pero a pesar de los numerosos estudios que demuestran la importancia de la educación artística en los currículos escolares, factores como años de continua reducción de presupuesto para educación y la creencia popular de que la música y las artes no son fundamentales en la formación de los niños han socavado las posibilidades artísticas que se ofrecen a los estudiantes en la actualidad, en particular a aquellos de menos recursos económicos que no tienen acceso a actividades extracurriculares.
Legislaciones federales del tipo de No Child Left Behind, que presionan a los maestros para mejorar los resultados de los exámenes, son otro factor que atenta contra la educación artística, al reducir el tiempo que los educadores le pueden dedicar a la enseñanza de las artes, música y cualquier otra materia que no sea matemática y lectura.
“La música estimula la imaginación y contribuye al desarrollo de la creatividad, las capacidades cognitivas y la motricidad fina”, indica Calabotta y compara el aprendizaje de la lectura musical con el aprendizaje de un nuevo idioma.
La experta compartió una historia personal de un alumno autista que, a pesar de parecer ausente durante las clases de música, cada clase le recordaba lo que ella había enseñado en la clase anterior.
“No sólo se pueden ver los beneficios en los estudiantes con disabilidades, sino también en los niños de bajos recursos, porque el poder aprender un instrumento, los saca de la marginalidad. “Los niños que pueden llevarse un instrumento a la casa para practicar se sienten responsables y florecen de manera inesperada”.
Según información de la Asociación Nacional de Educación Musical la instrucción musical en las escuelas ofrece beneficios que pueden transferirse a otras áreas académicas.
Estas son algunas estadísticas, a nivel nacional, que lo demuestran:
- Los niños que estudian música tienen mayor vocabulario y habilidad para la lectura que aquellos que no reciben lecciones musicales.
- Independientemente del estatus económico del distrito escolar, los estudiantes que participan en programas de música, obtienen resultados 22% más altos en sus exámenes de Inglés y 20% en los exámenes de matemática.
- Escuelas con programas de música tienen un índice de graduación promedio del 90.2% y de asistencia a clase del 93.9%. Mientras que las escuelas sin programas de música tienen un índice de graduación promedio del 72.9% y de asistencia del 84.9%.
- Los estudiantes que tocan algún instrumento musical tienen calificaciones más altas, trabajan mejor en equipo y desarrollan habilidades de pensamiento crítico.
- En cuanto a la influencia de la educación artística, un estudio de la Universidad de Columbia encontró que los jóvenes que estudian arte son más cooperativos con sus compañeros, pueden expresar sus ideas más claramente y tienen mayor autoestima que aquellos que no reciben clases de arte.
- Según la Alianza Nacional de Arte, un grupo que promueve las artes entre grupos de jóvenes urbanos y de bajos recursos, los jóvenes que reciben instrucción artística desarrollan una mayor creatividad, aprenden a identificar sus habilidades y fortalezas, y a resolver situaciones críticas, entre muchos otros beneficios.

