Izquierda brasileña no logra sus objetivos
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Los gobiernos de izquierda de Lula da Silva y Rousseff (en la foto), después de doce años, no pudieron con la grandes desigualdades de Brasil. Crédito: Suministrada
BC, SC, Brasil.- En Brasil el primer sondeo realizado por la empresa Datafolha, sobre la carrera a la presidencia del país, después de la muerte del presidenciable Eduardo Campos (Partido Socialista Brasileño – PSB), fue publicada el 18 de agosto y revela que la presidenta Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores – PT) tiene una intención de voto del 36%.
En un escenario, compitiendo Rousseff con Marina Silva, designada, hasta la muerte de Campos, como la candidata a vicepresidente y, ahora, hipotéticamente, para este análisis, ocupando la vacante para disputar la primera magistratura, la ubica con un 21%.
Es preciso decir que, según una versión divulgadas por Agencia Brasil (EBC), la confirmación de Silva como candidata a la presidenta (PSB), sería llevada a cabo el miércoles 20.
Es necesario indicar que el trabajo de investigación hecho por el instituto del Grupo Folha, coloca en el tercer puesto a Aércio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) con un 20%. La simulación indica que existe un empate técnico entre Silva y Neves.
El estudio fue elaborado entre el 14 y el 15 de agosto, con 2.843 votantes, en 176 municipios de la nación. Este trabajo está registrado en el Tribunal Superior Electoral con la identificación BR 00386/2014, posee un margen de error, máximo, de 2 puntos porcentuales y el nivel de confianza es de un 95%.
Dilma Rousseff, es economista, nacida en la Ciudad de Belo Horizonte (capital del Estado de Minas Gerais) en 1947. Durante el gobierno del presidente izquierdista Luiz Ignácio Lula da Silva, ocupó la jefatura del Ministerio de Minas y Energía y, luego, la Casa Civil. En 2010 fue escogida por el Partido de los Trabajadores (PT) como candidata a la Presidencia.
La ex senadora, Marina Osmarina Silva Vaz de Lima, nació en Rio Branco (Acre) el 8 de febrero de 1958, es historiadora, profesora, psicopedagoga y ambientalista. Inició la carrera política en 1984, como vicecoordinadora de la Central Única de los Trabajadores y fue afiliada al mismo partido de Lula y Rousseff (PT).
Aércio Neves da Cunha, nació en Belo Horizonte (Minas Gerais), en 1960, es economista, fue el décimo séptimo gobernador de su Estado y senador.
Los gobiernos de izquierda de Lula da Silva y Rousseff, después de doce años, no pudieron con la grandes desigualdades de Brasil. La educación y la salud pública están en un nivel deplorable. La violencia policial, es un problema anacrónico, sin horizontes de solución. La corrupción estatal y social, se incrementa por estos días, al amparo de conceptos consolidado por el propio pueblo.
Existen diversos temas pendientes, como por ejemplo:
- La grave situación, sobre la carencia de saneamiento básico de la mayoría de las ciudades brasileñas, señalada, entre otros, por el Instituto Trata Brasil.
- El deficiente sistema hospitalario, público, denunciado por la prensa local y testimoniado por los ciudadanos.
- La infraestructura de muchas escuelas, cuestión que fue denunciada en manifestaciones callejeras el año pasado y este.
- El mal estado de red carretera. Esto se agudiza, por tener concentrado, en la rutas, el transporte de cargas, constatado en trabajos periodísticos.
- Ineficiente estructura carcelaria, denunciado por organizaciones internacionales.
- Racismo.
- Altos indices de narcotráfico y tráfico de armas.
- Falta de libertad de prensa, informada por Reporteros Sin Fronteras.
- El paupérrimo sistema técnico de telefonía celular e Internet, según las entidades de defensa del consumidor.
- El pésimo transporte urbano de pasajeros, uno de los temas que generó muchas protestas populares en 2013 y 2014.
- El desmesurado gasto del Gobierno Federal, Legislativo, los Estados y los municipios, puesto en evidencia, también, en manifestaciones del pueblo.
Una larga nómina de determinados asuntos, que algunos son ignorados y otros olvidados, y entre ellos se enfatiza la alta carga tributaria, que el Estado coloca sobre los habitantes. Los brasileños deben trabajar unos 150 días al año, para pagar impuestos. En 2013, fue comprometido el 41% de cada salarios, cobrado por los trabajadores con contribuciones, indicó un análisis efectuado por el Instituto Brasileño de Planeamiento y Tributación.