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Mejor lo hago mañana

¿Por qué hay personas que siempre postergan las tareas importantes que tienen que hacer?

Saber priorizar es una herramienta para determinar cuáles tareas son más urgentes que otras.

Saber priorizar es una herramienta para determinar cuáles tareas son más urgentes que otras. Crédito: <copyrite>Shutterstock.</copyrite><person> < / person>

virginia.gaglianone@laopinion.com

“No dejes para mañana, lo que puedas hacer hoy”. Más fácil decirlo que hacerlo.

Quién no ha postergado tareas, alguna vez, ya sea por miedo, pereza o porque era algo que no queríamos hacer.

Dejamos para última hora la tarea para la escuela, o los informes que nos pidió nuestro jefe. Nos prometemos empezar la dieta, hacer ejercicio todos los días y dejar de beber. Pero por alguna razón, lo agendamos para el próximo lunes —del mes que viene.

Postergar una tarea es invertir en la fantasía de que cuando finalmente lo hagamos, todo será maravilloso. Cuando eventualmente empieces la dieta, te convertirás en la mujer más deseada del barrio. Cuando te sientes a escribir la novela de tu vida, serás famosa y te reconocerán por la calle. Pero nunca lo hacemos.

Siempre hay una excusa

Preferimos postergar algo, que hacerlo y fracasar, sin darnos cuenta de que el peor fracaso es no haberlo intentado.

El ritmo frenético en el que vivimos hace que tengamos que aplazar tareas, simplemente por falta de tiempo. No es fácil dividir 24 horas entre trabajo, familia, hogar, pareja o cuidado personal. Siempre va a quedar algo sin hacer.

Pero cuando postergamos de manera regular, puede convertirse en un obstáculo en tu carrera o en tu vida personal.

El primer paso para solucionar un problema es reconocer que lo tienes. El sitio de consejería profesional Mind Tools comparte una lista de indicadores de que te has convertido en una “postergadora crónica”.

¿Reconoces alguna?

* Siempre encuentras algo que hacer, antes de encargarte del proyecto que vienes postergando hace días. Ordenar el cajón de las medias, chequear el aire de las llantas del auto, o cambiar el agua de los cubitos de hielo pueden ser tareas positivas, pero si primero tienes que estudiar para un examen o terminar el trabajo que dejaste para el fin de semana, probablemente puedan esperar.

* Se te fue la mitad de la mañana atendiendo el teléfono, contestando correos electrónicos y chequeando los medios sociales, mientras montañas de trabajo requerían tu atención.

La internet es un manantial de conocimientos y recursos, pero también una fuente incomparable de distracciones. Recuerda que, a menos que trabajes como operadora del servicio de emergencias de 911, no necesitas atender todos los llamados por teléfono, ni contestar cada correo electrónico que llega, y mucho menos, informarle al mundo que te gusta el último post del muro de Facebook de tu amiga.

* Finalmente hiciste una lista de tareas para hacer, pero te ocupas primero de aquellas que no son urgentes, y nunca te queda tiempo para el proyecto que vienes pasando de lista en lista y que ya no puedes postergar.

Te comprometes para todo, con todos, y llenas tus días de actividades triviales.

* Estás esperando a que la inspiración llegue de la mano de alguna musa o ángel protector. Recuerda que cualquier jornada comienza con un primer paso, y ese primer paso, sólo depende de ti. La mayoría de las veces, la motivación llega de la mano de la acción misma.

Compartimos algunas estrategias que te ayudarán a dejar de postergar.

? Un pasito a la vez. Muchas veces postergamos algo porque nos sentimos agobiadas ante la magnitud del proyecto. La casa está sucia, la ropa sin lavar, los platos de la noche anterior siguen en la pileta, ¿por dónde empiezo? Divide el proyecto en tareas menores, crea un plan de trabajo y concéntrate en una actividad en particular.

? Descubre el motivo real por el cual estás postergando el proyecto. Quizás tengas miedo de hacerlo, o crees que será más difícil de lo que en realidad es. Una vez que conozcas la razón del aplazo, será más fácil encararlo.

• Prioridades. Stephen Covey, autor de “Los siete hábitos de la gente eficiente”, creó un cuadrante para organizar tareas de acuerdo a su prioridad. En su libro, “Primero lo primero”, el autor divide las tareas en cuatro categorías:

1. Urgente e importante: un proyecto que te pidieron en el trabajo, o atender al bebé que está llorando.

2. Urgente, pero no importante: llamados o correos que requieren una pronta respuesta, pero que para ti no tienen ninguna importancia.

3. No urgente, pero importante: hacer ejercicios es importante para tu salud, pero no urgente.

4. Ni urgente, ni importante: todas aquellas actividades que te hacen perder tu tiempo. Cada una sabe bien, en que se van las horas.

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