A la escuela con diabetes tipo 1

Aprenda qué hacer para controlar la enfermedad de su hijo durante los días de clases
A la escuela con diabetes tipo 1
Mila Ferrer junto a su hijo Jaime, quien fue diagnosticado con diabetes tipo 1 a los 3 años.
Foto: Suministrada

@PedroFrisneda

Si usted es una madre o padre cuyo hijo ha sido diagnosticado con diabetes tipo 1, y lo va a mandar a la escuela en septiembre por primera vez, no tiene por qué preocuparse.

La mayoría de los centros educativos del país cuentan con personal entrenado —incluyendo a maestros y enfermeras— que pueden ayudar a su niño diabético con sus necesidades médicas diarias, y lo pueden asistir en el caso de una emergencia.

Además, existe un programa gubernamental llamado Plan 504, establecido bajo el acta federal de discapacidad, que protege a los niños que van a la escuela con necesidades especiales.

“La mayor preocupación de los padres es saber que su hijo va a estar seguro en la escuela durante las 7 horas que pasa allí. La diabetes es muy variable, y son muchas las decisiones que hay que tomar a través del día, pero debemos estar tranquilos, porque las personas en la escuela saben lo que tienen que hacer”, indica Mila Ferrer, cuyo hijo, Jaime, fue diagnosticado con diabetes tipo 1 a los 3 años.

Hoy, con 11 años, Jaime se apresta a ir al séptimo grado en pocos días y su madre ya conoce muy bien la rutina a seguir para prepararlo para un nuevo año escolar.

“En agosto, antes de comenzar la escuela, generalmente nos dicen con anticipación quién va a ser la maestra, y debemos comenzar una relación con ella a tiempo. Hay que tener reuniones y presentar toda la información y los reportes médicos sobre cómo se va a manejar la diabetes de tu hijo”, aconseja Ferrer.

La doctora Penélope Pauley, endocrinóloga pediátrica del Florida Hospital for Children, en Orlando, indica que cuando un estudiante es diagnosticado con diabetes tipo 1, hay que afrontar la situación en equipo. “No es sólo el trabajo del médico. Hay que reunirse en la escuela con los padres, los maestros, la enfermera y la asistente de salud escolar. También con el maestro de educación física”.

“Se debe recibir un plan por parte del endocrinólogo, sobre las dosis de insulina que el niño debe recibir a la hora del almuerzo, que es cuando están en la escuela”, indica la pediatra.

Además, aconseja colocarles un brazalete o algún tipo de identificación médica para que todos en la escuela sepan que se trata de un paciente con diabetes, con lo que se agiliza la ayuda si hay algún problema.

Mientras más pequeño sea el niño —especialmente los que asisten al pre-kínder, kínder y hasta el segundo grado—, más ayuda va a necesitar en la escuela, porque hay muchas cosas que no podrán hacer por sí solos.

“A la hora de hacerse el chequeo de glucosa (azúcar en la sangre), necesitan alguien que se lo haga. Y si hay que inyectar insulina, el niño no lo puede hacer sólo. Aún en estudiantes mayores, siempre debe haber un adulto supervisando, porque la insulina es una hormona muy potente cuando se inyecta”, indica Ferrer.

Otro factor que deben tomar en cuenta los maestros son los síntomas que produce esta enfermedad en los más pequeños como la sed constante, ganas frecuentes de orinar y falta de atención.

“El niño que vive con diabetes, no debe ser penalizado porque necesita ir frecuentemente al baño o porque necesita tiempo extra para chequearse el azúcar o recibir insulina”, explica Pauley.

Estos estudiantes también requieren más tiempo para sus exámenes, porque necesitan recesos para ir al baño o porque tienen la azúcar alta y se estresan emocionalmente.

Los niños que padecen de diabetes tipo 1 podrían sufrir una emergencia conocida como hipoglucemia severa, cuando el nivel de azúcar en la sangre está demasiado bajo. Esto les podría producir un desmayo, dejarlos inconscientes o interrumpir sus habilidades motoras.

Por lo general, en este tipo de situaciones se debe inyectar una hormona que se llama “glucagón”, que aumenta el nivel de glucosa, pero es algo que se debe hacer muy rápido, sin perder tiempo, porque de lo contrario puede ocurrir una tragedia.

“Cada escuela que recibe fondos estatales, está obligada a tener personal entrenado en cómo manejar una emergencia como la hipoglucemia”, dice la doctora.

“No necesariamente tiene que ser una enfermera o un asistente de salud escolar. Puede ser una maestra o alguien que trabaja como voluntario. Pero debe estar entrenado para eso”, aclara.

Con toda la experiencia que tiene en el tema, Ferrer se ha dedicado a educar a otros padres latinos a través de su fundación “Familias con Diabetes”, y también aconseja a los maestros a que aprendan a manejar las situaciones que se puedan presentar con sus alumnos que sufren esta condición. La diabetes se puede controlar, gracias a todas las medicinas existentes y un niño puede llevar una vida normal y prolongada.

FamiliasconDiabetes.org

Son portales enfocados en la diabetes tipo 1, y tratan temas como el por qué no me quieren aceptar a mi hijo en la escuela, qué meriendas envía, y qué hacer en el día a día con diabetes.

El otro es familias con diabetes, que cubre todo tipo de diabetes, con tips de prevención, recetas, estilos de vida saludables, y queremos a educar a la comunidad hispana, y romper con todos los mitos que hay, como el que ser diagnosticados con diabetes tipo 2 es una sentenia de muerte, pero si no educamos podemos tener una vida saludable y normal.

La Sección 504 de la Ley de Rehabilitación de 1973 está diseñada para ayudar a los padres de los estudiantes con impedimentos físicos o mentales en las escuelas públicas, o en escuelas privadas que dependen de fondos públicos, a trabajar con los maestros con el fin de diseñar planes de educación personalizados. Estos planes 504 permiten, de manera legal, que los estudiantes sean tratados justamente en la escuela.

En el caso de los niños con diabetes tipo 1, el Plan 504, les permite que puedan ir al baño con más frecuencia, que tenga acceso a agua, y a jugos en caso de una hiperglusemia, y que se les de más tiempo para presentar sus exámenes, puesto se pueden poner muy estresados y nerviosos.

La diabetes mellitus tipo 1, también conocida como diabetes juvenil o diabetes mellitus insulino dependiente, es una enfermedad autoinmune y metabólica caracterizada por una destrucción selectiva de las células beta del páncreas causando una deficiencia absoluta de insulina.

Se diferencia de la diabetes tipo 2 porque es un tipo de diabetes caracterizada por darse en época temprana de la vida, generalmente en jóvenes y niños. La administración de insulina en estos pacientes es esencial, ya que el páncreas no la produce.

Por lo general, orinadera frecuente, sed constante y pérdida de peso. A veces se puede presentar dolor de cabeza y visión borrosa.

13,000 niños son diagnosticados con diabetes tipo 1 cada año, en Estados Unidos.
1 millón de niños estadounidenses y adultos luchan contra esa enfermedad a diario.