Hay que trabajar juntos

Estados Unidos y las naciones centroamericanas deben coordinar esfuerzos para el desarrollo
Hay que trabajar juntos
Gran parte de las condiciones de hoy han quitado la esperanza de los niños centroamericanos, causando que miles de personas huyan.
Foto: Getty Images

América Central

Sólo pasaron 22 años desde el fin de la sangrienta guerra civil de El Salvador con los Acuerdos de Paz de Chapultepec. Más de 75,000 salvadoreños desaparecieron o fueron asesinados, incluyendo la voz de los pobres, el arzobispo Oscar Romero.

Entre 1980 y 1992, Estados Unidos gastó 6 mil millones de dólares en el gobierno militar salvadoreño, sin embargo, eso hizo muy poco para ayudar a la reconstrucción del país después de la guerra. Lo mismo podría decirse de Guatemala, mientras que Honduras aún se recupera del golpe de estado de 2009 que cambió el rumbo del país.

Gran parte de las condiciones de hoy han quitado la esperanza de los niños centroamericanos, causando que miles de personas huyan. Todo está n conectados a décadas de política exterior estadounidense en la región.

El Congreso está en receso veraniego después de no hacer su labor para obtener fondos necesarios para cuidar a estos jóvenes refugiados. Algunos republicanos presionan inconscientemente para acelerar las deportaciones que sólo pone en peligro a los niños. Mientras las condiciones siguen siendo las mismas en el hogar, los niños van a seguir buscando una vida mejor en los Estados Unidos.

El mes pasado, integré e la primera delegación de legisladores de California en una misión de investigación a América Central. El objetivo era averiguar la causa por las que las familias centroamericanas están tan desesperadas como para poner la vida de sus hijos en manos de los traficantes de personas.

En los últimos años, El Salvador ha sido proactivo en la construcción de vínculos más estrechos con los EE.UU. para combatir la violencia de las pandillas, aprobar leyes contra la corrupción, establecer programas de desayunos y uniformes escolares y ayudar a los agricultores con préstamos y subvenciones. Si bien esto es significativa, todavía hay mucho por hacer.

El ministro de Seguridad Nacional salvadoreño, Benito Lara, me dijo que su enfoque es mejorar la seguridad pública en las 19 ciudades en situación de riesgo donde jóvenes enfrentan la violencia de pandillas grave o asalto sexual de riesgo.

El año pasado, la Corporación del Desafío del Milenio, que distribuye la ayuda exterior de Estados Unidos, aprobó 277 millones dólares para ayudar a El Salvador con sus reformas sociales y económicas. A partir de ahora, el dinero aún no se ha distribuido a pesar de cumplir todos condiciones requeridas. Esta financiación debe ser distribuida sin más demora.

En Guatemala, vimos que las pandillas no son el principal motor de la emigración. La mayoría de los jóvenes que se van provienen de las zonas rurales Altiplano Occidental y pertenecen a comunidades mayas. Ellos huyen de la miseria, sin inversión significativa y fe en su sistema de educación pública por parte de sus líderes, hay poca esperanza. Los pobres no tiene las opción escuela privada que tienen los ricos.

Los gobiernos de Estados Unidos y de Centroamérica tienen la responsabilidad de seguir apoyando los esfuerzos como los de El Salvador que va a crear un futuro mejor para los jóvenes y permitir a los futuros líderes que emerjan.