Salario equitativo

Más de la mitad de la población estadounidense es femenina, no obstante ser una mayoría las mujeres sigue siendo relegadas a la hora del salario.

En el Día de la Igualdad de la Mujer, recordado ayer, se celebra la obtención del derecho al voto por parte de la mujer con la aprobación en 1920 de la Enmienda 19 a la Constitución. Esa fue la culminación de una larga travesía iniciada en 1848 con la primera Convención de Derechos de la Mujer realizado en Nueva York. En 1971 el Congreso federal designó oficialmente el 26 de agosto como el Día de la Igualdad de la Mujer.

Pasó mucho tiempo entre el primer movimiento sufragista y la obtención del voto, como demasiado tiempo está pasando para que hombres y mujeres tengan una compensación similar por labores iguales y comparables. Al día de hoy una trabajadora a tiempo completo recibe 77 centavos por dolar de lo que se le paga a su par masculino. Si la mujer es latina la compensación laboral cae a 54 centavos por dolar.

Las mujeres también integran el 52% de la fuerza laboral, pero solo 14.6% están a nivel ejecutivo. Dos tercios de los trabajadores con salario mínimo son mujeres y, según el Women’s Policy Research, al ritmo a actual de los cambios, recién en el año 2058 se logrará una paridad salarial.

Estados Unidos tiene todavía un camino largo que recorrer en esta área. De acuerdo a la lista del Foro Económico Mundial, nuestro país está en la posición 23, detrás de Nicaragua y las Filipinas, entre las naciones mas iguales en cuanto a género.

En los últimos años en el Senado se ha querido reforzar sin éxito la legislación contra la discriminación salarial. La idea es dar más transparencia a los salarios y asegurar que las discrepancias salariales estén ligados a cuestiones legítimas del negocio y no la genero de la persona. La oposición republicana bloqueó la legislación en la Cámara Alta.

Cuando se habla de igualdad nos referimos al pago y a mucho más. Esta el respeto, las oportunidades que se presentan y el sentido de una justicia pareja que se aplica tanto al hombre como la mujer.

El gobierno tiene un papel en crear un marco legal para mejorar el acceso a mejores oportunidades para la mujer. De la misma manera, el sector privado tiene una responsabilidad de reconocer y recompensar el talento sin importar el genero. Esta sin duda será la mejor decisión empresarial