Una declaración inquietante

En la historia de las intervenciones estadounidenses en el exterior hay un momento en que se dice que no habrá “botas en el terreno”, que no será necesario poner tropas, hasta que por un motivo u otro lo es.

La estrategia del presidente Barack Obama contra el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) parece hasta ahora no ser una excepción. El mandatario aseguró a los estadounidenses en su mensaje al país que su enfoque no requerirá tropas, confortando a un público cansado de guerras en Afganistán e Irak. Sin embargo, son los hechos en el terreno, en vez del plan en un escritorio, los que marcan las realidades.

El secretario de Defensa, Chuck Hagel y el general Martin Dempsey, quien preside el Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas, explicaron ayer a un comité del Senado la posibilidad que haga necesaria la entrada de tropas estadounidenses en combate. Esos escenarios no son tan remotos.

Por ejemplo, el derribo y captura de uno de los pilotos estadounidenses, según Dempsey sería motivo para enviar soldados al rescate, con todos los peligros que eso significa.

Empero, más inquietante fue cuando el militar dijo que pedirá enviar tropas a Irak en caso de que la estrategia aérea para “degradar y destruir” a ISIS no dé resultados.

No hay mucha gente que confíe que con solo bombardear a los extremistas islámicos se pueda derrotar a una fuerza de cerca de 30,000 efectivos bien armada, con dinero y que controla un territorio similar al Estado de Massachusetts.

La meta actual es tener 1,600 asesores militares que ayuden a los iraquíes a combatir ISIS. Este personal que supuestamente no entrará en combate, sí lo podría hacer — según Dempsey- en el caso de la retoma de Mosul, ahora en manos de ISIS.

El pasado recuerda que no se requiere mucho para el escalamiento de un conflicto militar. Según Dempsey, Obama dijo que tomará decisiones caso por caso.

En la elaboración de la estrategia en Afganistán, la administración Obama chocó con la propuesta del Pentágono de más tropas y agresividad. El presidente prevaleció entonces.

El comentario de Dempsey ante el Senado recuerda que los militares están listos para combatir, ese es su trabajo. Es la autoridad en la Casa Blanca, , donde está el Comandante en Jefe, la que debe mantener la cabeza y proteger a los soldados de guerras poco claras