Casi una década de estar separados
Abuela ansía reunirse con su nieto
Marisela Martínez, continúa en la búsqueda de su hija Beatriz Garcia Martinez quien desapareció en 2011 junto a su nieto. Crédito: <copyrite>Mariela Lombard </copyrite><person>< / person>
@Zaira_Reporter
La mexicana Marisela Martínez (58) es sobreviviente de cáncer de pulmón y del abuso doméstico, pero para ella no hay infortunio comparable con el dolor de no poder recuperar a su nieto Joseph Darrell García, a quien vio por última vez hace casi una década.
Aunque Marisela era la tutora legal de Joseph, su hija Beatriz García, madre del niño; se lo llevó a Tijuana, México sin su consentimiento. El caso se complicó en 2011 cuando Beatriz desapareció sin dejar rastro y la hermana de Marisela, Julia Martínez, asumió el cuidado del menor.
Marisela, una comerciante de East Harlem, contó que su hermana -radicada en Tijuana- imposibilita la comunicación telefónica con su nieto y el envío de remesas.
“La última vez que hablé con Darrell fue en diciembre pasado. No me lo quiere devolver, ni siquiera tengo fotos de él”, se lamentó. “Mi único consuelo es saber por otros familiares que está bien”.
Marisela llegó a Nueva York antes que sus tres hijos, y ahorró por años para pagarles el cruce y reunirse con ellos. Su hija Beatriz, de entonces 18 años, tenía tres meses de embarazo cuando llego a la ciudad, y en 2004 dio a luz a su hijo Josep Darell en el Hospital Metropolitan, según el registro de nacimiento.
Marisela asumió la tutela legal de su nieto a raíz de que su hija, una inmigrante reciente con limitado inglés, no tenía empleo que le permitiera mantener al recién nacido.
“Mi esposo era muy violento y en todo momento dificultó que mi hija se adaptara a su nueva vida. La agredía por embarazarse”, contó Martínez.
Marisela abandonó a su abusador luego de que en un episodio violento intentara apuñalarla, pero las discusiones constantes motivaron a Beatriz a regresar a Tijuana con su hijo Joseph en el verano de 2005. Lo hizo pese a no tener el consentimiento de su madre, la tutora legal del menor.
“No sé cómo logró sacar al niño de Estados Unidos sin mi autorización, todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos”, dijo la abuela visiblemente afectada. “Ni siquiera noté cuando empacó”.
“Fue un gran error”, dijo Martínez con un hilo de voz. Su hija desapareció en diciembre de 2011 al salir del trabajo. La familia cree que pudo ser secuestrada por una red de trata de blancas.
“En tres años no hay pistas de ella. Es un calvario buscarla desde Nueva York sin un estatus legal que me permita hacer más”, dijo.
Mientras no pierde la esperanza de encontrar a su hija, Marisela lucha por recuperar a su nieto, notando que tiene los documentos (registro de nacimiento y documentos de asistencia pública) que prueban su tutoría legal y que el niño no tiene la nacionalidad mexicana