Editorial: Ya basta de discurso racista
No debemos aceptar ataques como los de Laura Ingraham
Laura Ingraham y José Díaz-Balart. Crédito: Getty Images
Estados Unidos es mestizo, plural y diverso. Pero para muchos el mito de un país blanco y anglosajón sigue ocupando gran parte de un discurso xenófobo y racista que no refleja la realidad de una nación creada con el trabajo, la inteligencia y el esfuerzo de tantos y tan diversos. Un ejemplo es la comentarista radiofónica Laura Ingraham. La semana pasada se mofó del periodista José Díaz-Balart y de María Cruz Ramírez, una mujer hispana madre de tres “dreamers” a la que éste estaba entrevistando. Aunque conocemos a Díaz-Balart por ser el presentador de noticias de Telemundo, el segmento era en inglés para la cadena MSNBC.
Ingraham, que está en contra de una reforma migratoria –a la que llama directamente “amnistía” –, comenzó por sorprenderse de que Díaz-Balart tuviera “un show real en televisión”, se rió de que el cubano-americano llamara “dreamers” a los tres hijos de Ramírez, calificó de “dolorosa” la traducción al inglés que el periodista hacía de las palabras de la inmigrante, y terminó por criticar a Díaz-Balart por pronunciar el nombre de “María Cruz Ramírez” correctamente en español y no con acento inglés, algo que le pareció “irritante”.
La diatriba de Ingraham es xenófoba e ignorante: desprecia a una madre que está tratando de sacar adelante a sus hijos en este país pese a no hablar inglés y le molesta que alguien salte de un idioma a otro con soltura en una misma conversación. Así lo entendieron miles de personas que en los últimos días convirtieron el hashtag “IamBilingual” en trending topic en Twitter. Una crítica a la presentadora de Connecticut y un apoyo a Díaz-Balart, nacido en Florida y hermano de dos republicanos que llegaron al Congreso de Estados Unidos. Pero sobre todo expresaron el orgullo de pertenecer a un país con idiomas y culturas diferentes.
Las críticas en redes sociales y en varios medios no fueron más allá. Ingraham participó el domingo en el debate del programa “This Week’, de ABC. Precisamente ABC, una empresa que presume de diversidad en su programación y que es aliada de Univision, con quien comparte la cadena Fusion y en ocasiones colaboradores y presentadores.
Ayer Ingraham en su show de radio retomó el tema asegurando que ella está a favor del bilingüismo. Dijo que las puertas de su programa estaban abiertas para Díaz-Balart, pero no pidió perdón y continuó con su discurso anti inmigrante. Quizá mofarse de cómo hablan los 52 millones de hispanos que estamos en este país no supone ningún problema. ¿Hubiera ocurrido lo mismo si Ingraham se hubiera burlado del acento de otra minoría?
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