Padres piden eliminar tráilers usados como salones de clase

Someterán a referéndum en las próximas elecciones una medida para dar fondos y crear más espacios en escuelas públicas
Padres piden eliminar tráilers usados como salones de clase
Niños salen de un tráiler en la escuela pública Mariano Jeantet (P.S. 19Q), en Corona, Queens.
Foto: Humberto Arellano / El Diario

Nueva York – Al cruzar las cercas de la escuela pública Mariano Jeantet (P.S. 19Q), en Corona, Queens, lo primero que llama la atención son cuatro grandes tráilers metálicos frente al edificio principal, similar a los que utilizan los obreros que trabajan en una construcción para resguardarse del frío o para almacenar material. Cuando se entra en uno de ellos, lo último que alguien se espera encontrar son casi una veintena de niños de cinco o seis años sentados en sus pupitres y coloreando en sus cuadernos.

Pero esa es la realidad que viven miles de estudiantes de escuela pública en Nueva York, especialmente en Queens, donde más de 50 de sus 155 centros escolares han tenido que recurrir a esta medida como solución para hacer frente a la superpoblación estudiantil. Actualmente funcionan en toda la ciudad 321 tráilers a los que asisten 7,158 alumnos (muchos críticos argumentan que el numero es aún mayor si se cuentan clases de arte y música).


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Los padres están cada vez más cansados de que sus hijos tengan que estudiar en estas condiciones, especialmente los que están matriculados en la P.S. 19Q, donde los tráilers se instalaron hace 20 años como recurso temporal y al día de hoy continúan ahí, mientras la población estudiantil en Corona, un área fundamentalmente hispana, sigue creciendo.

Estos padre demandan una solución inmediata, porque muchos han visto enfermar a sus hijos una y otra vez debido a que las finas paredes metálicas de los tráilers no los protegen lo suficiente contra el frío durante el duro invierno neoyorquino, además de que los niños tienen que salir constantemente al exterior cuando tienen que comer o hacer cualquier otra actividad en el edificio principal.

“Mi hija cogió una neumonía cuando tenía seis años por culpa de estudiar en uno de esos transportables”, dijo la ecuatoriana María Guzman. “Tuvo que estar tres días hospitalizada y cuatro días más sin ir a la escuela. Niños tan pequeños no se merecen esto”.

Otra madre, Berta Asistimbay, asegura que su hija estuvo enferma un mes entero a causa del frío.

“Ella me contaba que cuando los cuartos de baño no funcionaban, tenía que ir varias veces al día hasta los del edificio, y en invierno pasaba mucho frío y se mojaba, por lo que acabó con mucha tos y problemas respiratorios”, relató Asistimbay.

El asambleísta estatal de la zona, Francisco Moya, se unió a los padres para reclamar soluciones y pidió a los votantes que voten a favor de una medida que traería soluciones. En las próximas elecciones de noviembre se someterá a referéndum el Smart School Bond Act, una propuesta que de ser aprobada supondría que se destinen $2,000 millones para sufragar los gastos de aumentar el espacio en las escuelas pública y así eliminar los tráilers, además de invertir en mejoras tecnológicas y de seguridad para los centros escolares.

“Estos trailers que se utilizan en toda la ciudad suponen un riesgo para la salud y seguridad de nuestros estudiantes”, declaró Moya. “Si de verdad nos preocupa su futuro, debemos darles espacios donde puedan aprender, y no donde se les congelen los huesos”.