Estamos nuevamente en guerra

Conocemos los nombres de las organizaciones más notables en el campo terrorista pero no sabemos a ciencia cierta quiénes son sus miembros
Estamos nuevamente en guerra
Los grupos de fanáticos se forman sin tener necesariamente una nacionalidad o un territorio con sus fronteras.
Foto: Archivo / EFE

No importa como lo llamen, ni qué adjetivos usen, estamos nuevamente en guerra.

En esta ocasión, no es entre naciones, sino entre creencias y fanatismos. Esto es mucho más grave que cuando se enfrentan ejércitos en que finalmente uno de ellos es triunfante y casi siempre impone sus condiciones.

Hoy hay grupos político-religiosos cuya finalidad es destruir a Israel y acabar con el poderío americano, usando para ello medios que nosotros calificamos como terrorismo y que es el arma que ellos pretenden usar para que a base de terror, lograr sus fines.

El terrorismo tiene aspectos de la brutalidad que se ha intentado eliminar en el caso de guerras abiertas.

Para combatirlo, los Estados Unidos han formado una coalición con varios países entre los que están algunos países árabes cuyos intereses económicos están estrechamente ligados a los Estados Unidos.

El foco de atención actual es sobre los llamados “ISIS” que se supone formaron una república islámica que abarca parte de Irak y de Siria. Sus cuarteles generales han sido bombardeados por las fuerzas aéreas americanas, pero resulta que el gobierno de Irak ha dado su consentimiento para los bombardeos en tanto Siria lo ha negado, por lo que, en el caso de este último, estamos bombardeando un país con el que se supone estamos en paz.

Mientras Obama habla del asunto ante distintas organizaciones mundiales, nos encontramos con que al-Qaeda, que se suponía había terminado con la muerte de Bin Laden, resurge en el terror, y los Hamás, que también consideramos un grupo terrorista, siguen activos el oeste de Palestina.

Para ponerlo en forma más sencilla, conocemos los nombres de las organizaciones más notables en el campo terrorista pero no sabemos a ciencia cierta quiénes son sus miembros, de qué nacionalidad son, y dónde viven, aunque se supone que la mayoría de ellos son ciudadanos o tienen conexiones en medio oriente.

La amenaza actual consiste en que pretenden destruir todo lo que puedan que sea de los países Estados Unidos, Inglaterra y Francia, aliados de Israel.

Los grupos de fanáticos se forman sin tener necesariamente una nacionalidad o un territorio con sus fronteras, su meta es hacer daño, cada destrucción la consideran como una victoria, y pueden retraerse sin ser derrotados para esperar una nueva oportunidad de salir a la luz.

Los bombardeos destruyen materialmente muchas instalaciones pero nunca han sido efectivos en contra del fanatismo que es el que se apoya en el odio por razones históricas, raciales, religiosas y sociales.

Esta es una guerra que hay que ganar sin que ello deje nuevas semillas para futuros odios, cosa casi imposible de lograr