Cultura latina por la Quinta Avenida

Medio siglo celebrando nuestras raíces en Nueva York
Cultura latina   por la Quinta Avenida
En 1983 fue el único año en que el Desfile de la Hispanidad no se realizó debido a la muerte el 3 de octubre del Cardenal Terence Cooke, Arzobispo de la ciudad de Nueva York. Plácido Domingo, que iba a ser el gran mariscal esa edición del desfile, cumplió con su compromiso al año siguiente. Cortesía de Miriam Fernández-Soberón.

Nueva York

El ‘look’ de Nueva York y sus gentes ha cambiado notablemente en el último medio siglo. Más de lo que lo ha hecho el Desfile de la Hispanidad, que este año celebra su 50 aniversario.

Esta marcha “no ha evolucionado, mantiene las tradiciones y convicciones de lo que es la hispanidad”, apunta la periodista Miriam Fernández Soberón, que fue elegida 1era princesa del desfile en 1972.

Este domingo 12 de Octubre, día en que se conmemora el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492, las comunidades hispanas saldrán a la calle para subrayar lo que les une -la lengua, fundamentalmente- y con un Gran Mariscal por país como nota excepcional.

“Hemos decidido que las organizaciones de cada país elijan a un miembro destacado de su comunidad para conmemorar este aniversario”, apunta el presidente del comité del Desfile, Edgardo Alonzo.

Los hispanos con su folklore tomarán hoy la Quinta Avenida de Manhattan, desde la calle 44 hasta la 68. El recorrido es una de las pocas cosas que ha cambiado ligeramente en este medio siglo, como recuerda la primera vicepresidenta del comité, Elena Martos.

“Al principio salía de la calle 27”, señala Martos, una cubana de nacimiento que vino a Nueva York en 1957 y ha estado en esta marcha desde sus orígenes. Incluso cuando era conocido como el Desfile de la Raza.

“Empecé a desfilar con el club cubano; luego se interrumpió unos años cuando se salieron los puertorriqueños”, rememora Martos.

A partir de 1965, fecha en la que se vuelve a instaurar el desfile ahora llamado de la Hispanidad, Martos ha participado de una forma u otra. “A veces llevando la bandera, en la carroza, en la directiva…”, recuerda.

En las tareas de coordinación Martos ha vivido dos etapas, primero como presidenta del Comité de Damas y después, como presidenta del Comité -en 1997-1998 y 2008-2009.

Este año especial, la organización está siendo algo más complicada. A los actos habituales como la elección y coronación de la reina del desfile se suman homenajes especiales como la cena en honor de los cónsules y los ex-presidentes, recuerda la publicista Alma Martínez. Como en ocasiones anteriores, la reina del desfile fue proclamada en un evento celebrado en Casa Galicia -que participa en el desfile desde su fundación- a finales de septiembre. Por tercer año consecutivo una uruguaya ganó el título, Mikaela Gabriela Góngora.

Ella tendrá un papel destacado en la marcha como otrora lo tuvo Fernández Soberón o Cristina Sandoval, la primera reina del desfile -elegida en 1972, rememora Martos. En esta edición también brillarán los mariscales, como el empresario mexicano Jaime Lucero.

“Me siento muy honrado de que me hayan elegido”, reconoce Lucero desde el restaurante que regenta a dos cuadras de donde antes estaba Casa Puebla, organización que fundó hace 36 años y que abrirá en noviembre de nuevo, esta vez en Nueva Jersey.

Lucero lleva casi 40 años en Nueva York y, como tantos inmigrantes, llegó con apenas un puñado de dólares en el bolsillo “y muchas expectativas de lo que iba a ser mi vida”.

Orgulloso de pertenecer a este grupo de valientes, el empresario señala que el desfile significa para él “la unidad que deberíamos tener todos los días para que la comunidad hispana haga un trabajo conjunto”.

En esta marcha uno se da cuenta de que “no estamos aislados sino que somos un mosaico de países con el mismo idioma”, subraya Lucero.

Uno de los más veteranos del desfile será el cubano Óscar Ríos. A punto de cumplir 92 años, recuerda cómo se esforzaba la gente décadas atrás para sacar las carrozas “cuando apenas había dinero para nada”. Jubilado desde 1987, cuando dejó su trabajo como jefe de almacén en el Hospital San Lucas, Ríos también hace hincapié en la importancia de la “unidad de los hispanos”