Antonio Cabrera, Presidente Federación de Taxistas del Estado de Nueva York

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Antonio Cabrera, Presidente Federación de Taxistas del Estado de Nueva York
"La idea no es lucrarme, sino actuar con conciencia para ganar más", dijo Cabrera.
Foto: EDLP

Antonio Cabrera (41) se graduó de Ingeniero de Sistemas y fue oficial del Ejército en República Dominicana, pero la necesidad cambió su rumbo cuando emigró con su familia a Nueva York en 1992.

Su plan, dice, era desarrollarse “como persona productiva para la familia y la sociedad”. Por eso aprendió inglés y trabajó en transportación para Merrill Lynch. Pero no fue suficiente para cumplir sus metas, por lo que se convirtió en taxista.

En 1995, creó la compañía High Class Limousine & Car Service Corporation con otros 12 conductores. “La idea era cambiar las reglas del juego”, explica sobre las normas de servicio que deben cumplir sus conductores.

El modelo de High Class también marcó pauta. Quien quisiera unirse a la corporación debía pagar una inicial de $1,000 y eso le garantizaba ser también co-dueño de la empresa, recuerda Cabrera, quien es casado y tiene 3 hijos. El crecimiento fue tal que poco después crearon una empresa hermana en El Bronx. Juntas suman unos 750 taxistas sin medallón.

“Mi motivación es simplificar la vida de nuestros compañeros”, destaca, y como parte de ese esfuerzo también fundó High Class City Services, un servicio de mantenimiento de vehículos “que no engaña y cambia piezas sin necesidad” y que, además, les da oportunidades de crédito a los taxistas.

“La idea no es lucrarme, sino actuar con conciencia para ganar más”, asegura quien además tiene una cadena “solidaria” de joyerías y dirige una fundación en Santo Domingo que beneficia a unas 45 familias.

En 2012, Cabrera fue electo presidente de la Federación de Taxistas del Estado de Nueva York, lo que para él representa un mayor compromiso para extender sus políticas de “empresario responsable” a las demás bases de la ciudad. “Debemos asegurarnos de que los taxistas tengan la orientación necesaria para trabajar y cuenten con más protección para los pasajeros y para sí mismos”.

En su tiempo libre, el dueño de High Class labora como policía auxiliar patrullando las calles que sirve el cuartel 30 de la Policía de Nueva York. “Somos los ojos y oídos de NYPD”, agrega quien funge como sargento de esta fuerza y en 2009 recibió el Premio de Servicio Voluntario que otorga el Presidente de la República Dominicana por haber servido a la comunidad por más de 500 horas.