‘Stand Up to Violence’ abre una esperanza en el Bronx
El Condado de la Salsa tiene la mayor tasa de muertes de jóvenes entre 15 a 17 por heridas causadas con arma de fuego
El senador estatal Jeff Klein aseguró fondos para Stand Up to Violence a través de Operación SNUG, una estrategia contra el delito para detenerlo y erradicarlo. Crédito: Mariela Lombard
Mediadores con el cometido de la paz rondan las calles de El Bronx como parte del programa Stand Up to Violence (Interrumpir la Violencia), una iniciativa acogida por el Hospital Jacobi enfocada en evitar conflictos entre pandillas que darían lugar a tiroteos y crímenes violentos.
El Condado de la Salsa tiene la mayor tasa (20.7%) de muertes de jóvenes entre 15 a 17 por heridas causadas con arma de fuego, según cifras recientes del Departamento de Salud de la ciudad.
Para hacer frente a la situación, el senador estatal Jeff Klein (D-Bronx/Westchester) aseguró fondos para Stand Up to Violence a través de Operación SNUG (que al revés es Guns, Pistolas en inglés), una estrategia contra el delito para detenerlo y erradicarlo.
“Mediadores, elegidos por activistas de la comunidad, van a la calle con un mensaje creíble. Su labor es interrumpir un acontecimiento violento”, explicó Sandra Chaiken, directora del programa y trabajadora social del Hospital Jacobi. “Esta iniciativa es diferente porque busca la interacción con los jóvenes en su contexto, no desde una oficina”.
Cuando alguien ingresa a la sala de emergencia del Hospital Jacobi con una puñalada o herida de bala, el personal de Stand Up to Violence persuade a la víctima, su familia y amigos de no tomar represalias.
“La acción es tan rápida que dialogamos con la víctima incluso antes que la Policía”, enfatizó el doctor Noé Romo, asignado por el Hospital Jacobi para atender este tipo de casos.
El experto en salud pública explicó que los jóvenes tienen acceso a servicios que los ayudan a romper con el círculo de la violencia, desde la práctica de deporte hasta becas para terminar la escuela.
“La mayoría de estos muchachos proviene de vecindarios pobres donde las oportunidades son limitadas”, indicó Romo.
El Departamento de Salud de la ciudad respalda esta afirmación en su más reciente estudio ‘Understanding Child Injury Deaths’. Según el reporte, el 20.3% de los jóvenes entre 15 y 17 que murieron por heridas de bala pertenecían a zonas clasificadas como de muy alta y alta pobreza. Las cifras advierten que el 12.7% de las víctimas eran latinos.
La iniciativa fue lanzada oficialmente en julio pasado y por ahora sólo opera en los límites de los cuartales 47 y 49, pero se espera que en un futuro cercano se extienda a otras áreas del condado