Una mañana de domingo

@rafavega_

Una mañana de domingo, Francisco pudo haber tomado el autobús junto a sus dos hijos desde La Coruña rumbo a Madrid. Sería un regalo perfecto el compartir la ilusión de ver en familia a su equipo, el Deportivo. Y ya, de paso, hacer una excursión por la capital de España después del partido ante el Atlético.

Pero una mañana de domingo, Jimmy, como se conocía a Francisco Javier Romero en el mundillo de Los Suaves, ultras del equipo coruñés, prefirió coger ese autobús sin su hijo de 4 años y su hija de 9. Los dejó en casa. Para siempre. Ya no le volverían a ver.

Él optó por acudir a la movilización a través de las redes sociales de aficionados radicales del Depor y del Atlético de Madrid. Una auténtica batalla campal con palos, cuchillos, mesas y sillas, que acabó con detenidos, heridos y su propia vida arrojada al Río Manzanares.

Una mañana de domingo, el fútbol llora su muerte mientras los dirigentes no son capaces de asumir la parte de responsabilidad que les toca. Todos ellos escurren el bulto: la Liga de Fútbol Profesional culpa a la Federación Española de Fútbol por no haber suspendido el partido.

Éstos se escudan en que no era conveniente hacerlo ya que seguían las indicaciones de la Policía. Y, mientras, los presidentes colchonero y blanquiazul miran hacia otro lado diciendo que esto no es fútbol, cuando es una violencia que tiene su germen en él.

Después de tanta atrocidad, al final del partido en el Vicente Calderón, un aficionado del Atlético intercambia su bufanda con otro del Deportivo. Es un gesto, un símbolo, de que aficiones de equipos rivales pueden convivir. Es eso, fútbol. Por ello, tengo esperanza de que esto no vuelva a suceder. No en una mañana de domingo

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