Abner Mares pone los pies sobre la tierra

El mexicano deja de sentirse invencible tras una dolorosa derrota que ha cambiado su vida

El golpe emocional de la derrota fue tan grande y brutal que Abner Mares decidió hacer un alto en el camino y darle un giro total a su vida.

La carrera del boxeador originario de Guadalajara, Jalisco, llevaba un paso impresionante al sumar 26 victorias (14 KO) y un empate, marca que lo llevó a obtener tres títulos mundiales en tres categorías distintas.

Viendo al mundo desde la cima más alta del éxito, Mares se sentía indestructible, sentía que nada ni nadie lo podía vencer.

Mares estaba tan embebido con sus tragos de gloria, que la misma confianza que lo hizo perder contacto con la realidad se convirtió en el elemento tóxico que lo llevó, en agosto del en agosto del año pasado, a sufrir una sorpresiva y fulminante derrota ante Johnny Ramírez.

“Esa derrota me enseño muchas cosas, fue la lección más grande que he recibido me hizo reflexionar”, dijo Mares en referencia al que ha sido el único tropiezo en su carrera profesional.

“Antes de ese pelea con Johnny González, yo me sentía invencible, indestructible, sentía que tenía el mundo en mis manos y que con solo subir al ring iba a ganar mis peleas”, confesó.

El próximo sábado, dentro de la cartelera que enfrentará a Amir Khan y Devon Alexander por el título plata de peso welter de la CMB a celebrarse en Las Vegas, Mares tratará de dar un paso más en su camino de regreso a la cima.

En esa velada, Mares combatirá en contra de José Ramírez en una pelea pactada a 10 rounds en peso pluma.

“Quiero volver a ser el mejor de mi categoría pero entiendo que debo ser humilde, he aprendido que no soy invencible”, comentó el boxeador de 29 años de edad.

Tras la derrota ante Johnny González en el StubHub Center de Carson, California, Mares tardó un año en volver a subir al cuadrilátero y en julio pasado enfrentó al puertorriqueño Jonathan Oquendo, al que ganó por decisión unánime.

Antes de esa pelea, Mares se dedicó a pasar más tiempo con su familia y a cumplir su sueño de construir un gimnasio en la ciudad de Los Ángeles, California.

“Me tomé una pausa para recapacitar en muchas cosas y para hacer algo que siempre había querido, tener mi propio lugar para trabajar”, comentó Mares en su gimnasio recién inaugurado.

Con energía renovada corriendo por sus venas, el pugilista de 29 años de edad cree estar en un gran momento físico y emocional para recuperar su momento de gloria.

“Siento ese deseo, esa hambre, de volver a ser reconocido como el mejor”

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