Contra la influenza, niños y ancianos primero

Para proteger a los sectores más vulnerables, es importante informarse sobre la vacuna contra la influenza

Es invierno. El virus de la influenza estacional se esparce en el aire en esta temporada y la única medida de prevención disponible es la vacuna contra esta enfermedad. Pero diversos mitos negativos giran en torno a su aplicación, al punto que hay padres de familia que prefieren no tomar la opción de recurrir a ella para proteger a sus niños, aunque eso signifique mayores riesgos clínicos para todos.

En el tema de la salud en general y como punto de partida, lo ideal sería contar con la información adecuada y suficiente antes de tomar cualquier decisión. En este sentido, cabe la pregunta: ¿Qué es realmente la influenza estacional? Según las autoridades de salud, se trata de una enfermedad viral aguda muy contagiosa, que se presenta con mayor intensidad durante los meses de octubre a mayo. En general, la mayor parte de los casos se recuperan en un lapso de tres a siete días, pero los ancianos o personas con enfermedades crónico-degenerativas pueden presentar complicaciones graves.

Para profundizar en la relación beneficio-riesgo con respecto a la aplicación de la vacuna de la influenza estacional, conversamos con el doctor Octavio Martínez Bocardi, médico pediatra intensivista certificado por la American Academy of Pediatrics y American Heart Association. Él dice que “la vacuna contra la influenza estacional es muy segura. Siempre se recomienda que ciertos grupos de personas se vacunen en esta época y son quienes se encuentran en los extremos de la vida: los niños menores de cinco años y los adultos mayores de 65 años, porque por las características de su sistema inmunológico son más vulnerables ante esta afección”.

El doctor Martínez explica que, efectivamente, se presentan algunos efectos colaterales después de la aplicación, pero son fáciles de controlar. “Puede ser fiebre moderada, que el médico puede manejar con algún medicamento. También es posible que aparezca dolor en la zona de aplicación, que cede con un analgésico suave. A la semana es viable que se presente un cuadro de tipo viral, parecido a una gripa o incluso a una influenza estacional. Es un efecto tardío de la vacuna, pero es una condición que dura de cuatro a cinco días nada más, cede sin mayor problema con un manejo adecuado y rara vez da complicaciones”.

El experto está de acuerdo en que hay muchos mitos, pero dice que no dejan de ser sólo eso. “El beneficio es mayor si se aplica la vacuna; de lo contrario, sin esa protección siempre habrá riesgo de contraer la enfermedad, porque el virus se contagia fácilmente, al respirarlo o al manipular objetos que han estado en contacto con alguna persona infectada”.

El especialista dice que no hay punto de comparación entre la sintomatología de los efectos secundarios de la vacuna y un cuadro clásico de influenza estacional. Y explica: “Cuando la infección se ha instalado, generalmente afecta la vía respiratoria superior (garganta, nariz y oídos). Puede iniciar con un ataque al estado general, es decir, el paciente se siente muy mal, muy decaído y sin ganas de hacer nada. Hay presencia de fiebre variable, que va desde 38 hasta los 38.5 y en algunos casos hasta los 39 grados. Hay escurrimiento nasal y tos”.

Cuando ya la enfermedad se ha presentado y no hay un manejo adecuado, el cuadro puede agravarse. El experto indica al respecto: “Puede exacerbarse con bronquitis o bronqueolitis viral, que se puede complicar con neumonía, porque el virus, en vez de limitarse a la vía respiratoria superior, comúnmente se va hacia abajo y empieza a afectar bronquios, bronquiolos y pulmones, originando una neumonía que de inicio es viral y luego puede volverse bacteriana.

“En el momento en que esta infección empieza a afectar un órgano blanco (importante para mantener la vida y la función del ser vivo), en este caso los pulmones, ya hay un gran riesgo para el paciente. Por tal motivo, siempre va a ser mejor aplicar la vacuna de la influenza estacional que no aplicarla”, asegura.

Para que los padres de familia estén más tranquilos, deben saber que hay un protocolo antes de aplicar la vacuna contra la influenza estacional. Una indicación muy importante es que el paciente no tenga ninguna enfermedad, sobre todo de tipo viral, al momento de recibir la vacuna.

El experto explica: “Si el niño o el anciano presentan un padecimiento infeccioso, su sistema inmunológico no va a actuar adecuadamente. Los efectos secundarios de la vacuna aquí van a ser mayores y el daño de la afección que presenta el paciente también, porque ya hay una defensa contra una enfermedad viral, bacteriana o de otro tipo que está mermando la inmunidad de la persona que va a recibir la vacuna y ésta no va a servir, sino que, en efecto, va a perjudicar”.

Y complementa el punto: “En estos casos, primero, damos tratamiento al paciente y una vez que ya se haya recuperado dejamos pasar una o dos semanas, según el caso, para aplicar la vacuna y esta persona no va a tener ningún problema. Las vacunas se aplican por personal capacitado y los servicios de medicina preventiva de clínicas y hospitales son aptos para detectar quiénes se pueden vacunar y quiénes no”.

La influenza estacional representa un gran riesgo de salud en esta temporada si no se toman las medidas preventivas pertinentes. Hay que saber que la aplicación de la vacuna es segura y es eficaz, porque previamente ha sido muy bien estudiada y la literatura médica aborda exhaustivamente el tema. Conocer al enemigo es la única forma de vencerlo. Es tiempo de informarte; es tiempo de tomar decisiones.

Colaboración de Fundación Teletón México

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