Artesanos hispanos en NYC embellecen la Navidad

Las obras de José Málaga y Rosalba Reyes destacan por su colorido y originalidad

@Zaira_Reporter
Cuando a los 20 años José Málaga (32) se enlistó en la Policía Federal mexicana, estaba convencido de su vocación. Sin embargo, en los dos años que sirvió, dio la casualidad que convivió con escultores de madera de su ciudad natal de Coatzacoalcos, Veracruz, y ahí descubrió que su talento nada tenía que ver con las fuerzas del orden.

Una década después de cambiar las armas por las cuchillas de esculpir, Málaga destaca en la ciudad de Nueva York por sus esculturas frutales y grabados en sandías, melones y berenjenas, que vende en toda clase de eventos sociales, desde bodas hasta cumpleaños. En Navidad, pone especial énfasis en los tallados de Papá Noel y los arbolitos de frutas.

“Prefiero trabajar con sandías porque la piel es suave y firme para los tallados, aunque en invierno es difícil encontrarlas en los mercados”, apuntó. “Esculpir la carita de un Santa Claus implica hasta seis horas de trabajo. A veces los ojos me arden por tantas horas observando un mismo punto”.

Los arbolitos predilectos

Málaga dijo que en esta época los arbolitos navideños son los predilectos para decorar las fiestas privadas en los restaurantes de la ciudad. El artista usa una zanahoria de base y con palillos inserta pequeñas piezas de uvas, manzanas, moras y piña. Una pieza pequeña cuesta $40 y se necesitan unos 45 minutos de trabajo.

Las sandías pueden sustituirse por melones o papayas, pero Málaga asegura que el rojo vivo es uno de los colores favoritos de sus clientes.

“Las rosas de sandía son las piezas más solicitadas todo el año, pero en navidad los clientes piden decoraciones con pascuas”, comentó.

No fue un camino sencillo el aplicar sus conocimientos en la talla de madera a las frutas y vegetales.

En Nueva York, donde siempre se ha dedicado a la cocina y donde llegó tras emigrar primero a Texas, fue donde aprendió por su cuenta a crear estas impresionantes creaciones que en ocasiones exhibe en eventos comunitarios figuras.

Su escuela

“Trabajar como cocinero no deja el suficiente dinero y tiempo para pagar un taller de arte y aprender las técnicas necesarias. Mi escuela fueron los videos de YouTube”, explicó. “Observaba cada movimiento y pasaba horas imitando a los artistas, fue un proceso difícil”.

Málaga dijo que practicó un año antes de convertirse en un virtuoso escultor de frutas, aunque no sin esfuerzos. “Al principio las esculturas no me quedaban nada bien. Tuve momentos en los que quise dejarlo todo, pero nunca renuncie”, explicó.

Dragones, búhos, peces y águilas son algunas de las esculturas más populares de Málaga, además de sus tallados en sandías. En una exhibición reciente, el artista atrajo la atención con el tallado de una Virgen de Guadalupe.

Con el afán de conservar sus tradiciones de Navidad, la artesana mexicana Rosalba Reyes (34) construye pesebres, coronas de ramitas de pino y ornamentos que comparte con su iglesia, vecinos y parientes en El Bronx.

En vísperas de Navidad, su pequeña sala se transforma en un improvisado taller repleto de madera, telas de colores, listones y esferas brillantes. Reyes es una artesana autodidacta y en los últimos años su popularidad se acrecentó en el “Condado de la Salsa”, al ser invitada por las familias latinas para decorar sus árboles de navidad.

“Es una época muy espiritual. En mi país representa el nacimiento de Jesús en nuestros corazones y compartir alegrías con la familia”, manifestó. “No me acostumbro a la Navidad estadounidense en la que comprar es la prioridad. El dinero empaña el verdadero significado de estas fiestas”.

Este año, Reyes ensambló un pesebre para el Niño Dios que iluminará la celebración en Abraham House, una organización religiosa en El Bronx que provee ayuda a exconvictos.

“Estoy muy entusiasmada, Dios nos regala el talento para compartirlo”,expresó. “Es maravilloso hacer una decoración espectacular con unos cuantos dólares”.

Una corona navideña fabricada con ramitas de pino, listones y esferas brillantes implica unos $20 en materiales, pero el secreto es una nutrida imaginación y manos habilidosas.

“Lo importantes es hacer los adornos en casa, pasar el mayor tiempo en familia. Los lazos de amor se hacen fuertes conviviendo, no comprando en los grandes almacenes”.

Aunque asegura que el talento para el diseño de ornamentos navideños lo cultivó en la infancia, cuando emigró de Puebla hace unos 15 años Rosalba trabajó en la industria de la construcción, desarrollando habilidades en carpintería.

“Aprendí a cortar madera cuando fui trabajadora de la construcción. Me gusta ser una mujer fuerte y autosuficiente”, narró la mujer de apariencia frágil y trato amable, pero que no tiene reparo en usar un serrucho y martillar hasta quedar satisfecha con el resultado.

Reyes, quien dejó el trabajo de la construcción al sufrir lesiones en la espalda, busca establecer su propio negocio de decoración. Parte de su talento implica el arreglo floral.

“Mucho de mi trabajo lo comparto con amigos y familiares, pero en un futuro cercano espero vivir de mi arte. El sueño de toda mujer es empoderarse y en este país es posible”, destacó. “Mi negocio es un proyecto para el año venidero”

Pese a que la artesana promueve sus tradiciones en El Bronx, admite que es difícil hacer participes a su dos hijos pequeños.

“Mis hijos nacieron en este país, pero no dejan de ser mexicanos. Intento transmitirles el orgullo por nuestras costumbres aunque a veces se niegan a conocerlas y practicarlas”, se lamentó. “Es responsabilidad de los padres cultivar en nuestra familia el amor por nuestra identidad”