La peor crisis llegó por el Río Grande

Estados Unidos enfrentó en el verano una de las mayores crisis fronterizas
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Estados Unidos enfrentó este verano una de las mayores crisis fronterizas que se recuerdan con una avalancha de miles de menores solos y madres con niños, la mayoría de ellos centroamericanos, de Honduras, El Salvador y Guatemala, que encendió el debate migratorio y obligó a las autoridades a tomar medidas extraordinarias.

La situación se hizo crítica. El gobierno de EEUU reaccionó con preocupación hacia su integridad fronteriza y aunque se mencionó que probablemente se trataba de una “crisis humanitaria”, la narrativa más utilizada para explicar el fenómeno fue que los “coyotes” estaban diciéndole a la gente que si venían, el Gobierno no los deportaría de inmediato y los dejaría quedarse.

Se abrieron refugios especiales para los menores y algunos centros de detención familiares improvisados para las madres con menores en New México y Texas.

Miles de jóvenes y niños fueron entregados a familiares que viven en EEUU mientras se consideran sus casos de asilo en forma “prioritaria”, al igual que los de madres con menores, muchas de las cuales fueron deportadas con rapidez en las primeras semanas.

Las historias que surgieron de la boca de muchos de estos migrantes –reseñadas en muchas ocasiones por este diario- reflejan un serio problema humanitario en estos países centroamericanos donde la proliferación de las maras, el secuestro y la extorsión han creado una situación intolerable para muchas familias.

En el verano, el Gobierno indicó que el flujo de menores disminuyó notablemente debido a medidas para reforzar la zona y procesar rápidamente a los detenidos, así como campañas informativas aquí y en Centroamérica.

Pero miles de estos jóvenes y madres aún están aquí, luchando por quedarse con la ayuda de muchas organizaciones y abogados que han prestado sus servicios a bajo costo o gratis para quienes no tienen ningún tipo de recurso.

68,441 menores solos fue el número que cruzó la frontera con México en el año fiscal 2014, según cifras del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La cifra de unidades familiares fue de 68,441 inmigrantes, un aumento del 361

El propio Obama calificó esta masiva llegada de menores de “situación humanitaria urgente” y convocó en Washington a los presidentes de Guatemala, Otto Pérez Molina; El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; y Honduras, Juan Orlando Hernández, para abordar la crisis.