Cuomo: cal y arena en inmigración

En su primer mandato le faltó aprobar el DREAM Act

El primer mandato del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, se saldó con algunos grandes logros en materia migratoria, como la creación de una agencia estatal con el único foco de asistir a la comunidad inmigrante, y derrotas también muy claras, como la no aprobación del DREAM Act después de varios intentos.

En 2013, Cuomo anunció el nacimiento de la Oficina para los Nuevos Estadounidenses, con el objetivo de ayudar a los inmigrantes que llegan o viven en el estado de Nueva York a integrarse y así mejorar sus condiciones de vida y contribuir a la economía.

Esta oficina opera a través de decenas de centros comunitarios distribuidos por todo el estado que ofrecen clases de inglés a los inmigrantes, preparación para el examen de ciudadanía y asistencia en para lanzar y desarrollar negocios.

Cuenta además con una línea directa — 1 (800) 566-7636— para recoger y canalizar a los organismos apropiados todas las quejas de los inmigrantes que hayan sido estafados por organizaciones que proveen regularización de papeles. La línea, que opera en varios idiomas, incluido el español, ofrece también consejos e información sobre los proveedores de servicios de inmigración que están acreditados por el estado.

En su primer año en funcionamiento, la oficina asistió a 34,000 inmigrantes, y Cuomo la convirtió en 2014 en un órgano permanente del gobierno estatal, en el mismo día en el que firmó una ley para ofrecer más protecciones ante los fraudes migratorios.

La legislación obliga a los proveedores de servicios de inmigración a someterse a requisitos más estrictos para ofrecer asistencia y aumenta las penas contra los que cometen fraudes.

“Nueva York tiene un largo historial de dar la bienvenida a inmigrantes de todo el mundo y con esta ley damos continuidad a esta herencia”, dijo Cuomo. “Dará apoyo a los que vienen buscando dar un mejor futuro a sus familias”.

A pesar de estos logros migratorios, los dreamers y las organizaciones pro inmigrantes reprocharon al gobernador que no hiciera más por presionar a la Legislatura estatal para lograr la aprobación del DREAM Act, como sí hizo con otras causas como la legalización del matrimonio gay en el estado.

El Senado estatal neoyorquino, controlado por los republicanos y un grupo de demócratas independientes, rechazó o bloqueó el DREAM Act en varias ocasiones en los dos últimos años. En ese tiempo, Cuomo prefirió siempre mantenerse al margen de las votaciones. Tampoco mencionó a la ley del sueño en su discurso anual sobre el estado del estado, ni intentó incluirla en su propuesta de presupuesto estatal, algo que le granjeó la desaprobación de muchos.

“Cuomo tiene que saber que por su falta de acción, nuestros sueños están en el limbo”, dijo Estela García (23) una “dreamer” mexicana que llegó al país cuando tenía nueva años. “Dice que nos apoya, pero si hubiese presionado de verdad a los legisladores, el DREAM Act sería ya una realidad

Durante la campaña para ser reelegido, Cuomo por primera vez se comprometió claramente a lograr que la aprobación del proyecto de ley que daría ayudas para la universidad a los indocumentados neoyorquinos sea una realidad lo antes posible, y los legisladores hispanos le han tomado la palabra.

“Sabemos que cuando el gobernador Cuomo se compromete a una causa, pone toda la fuerza de su oficina detrás de ella”, dijo el asambleísta Francisco Moya, uno de los patrocinadores originales del DREAM Act en Nueva York. “Lo demostró con su tenacidad para lograr aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, y después de hacer campaña bajo la bandera del DREAM Act, esperamos que ponga la misma energía para que el sueño salga adelante”.

Los grupos pro inmigrantes estarán también muy vigilantes para que el gobernador empiece a partir de enero, cuando comienza su segundo mandato, a trabajar duro para cumplir su promesa, especialmente porque enfrente tendrá un Senado estatal aún más conservador que el anterior.

“Tal como está la situación, el gobernador recibirá toda la gloria de la aprobación del DREAM Act en Nueva York o cargará con toda la culpa si no se consigue”, dijo Lucía Gómez, directora de la organización La Fuente. “Este es su momento y el camino que siga marcará el tono para los próximos cuatro años”.