Editorial: NYPD, más servicio y menos protesta

La imagen de la policía utilizando el funeral de uno de los suyos para protestar contra su máximo jefe civil es una vergüenza para la ciudad

NYPD y sus sindicatos deben reflexionar más y protestar menos.

NYPD y sus sindicatos deben reflexionar más y protestar menos. Crédito: Twitter

@eldiariony

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NYPD tiene mucho que explicar. Otra vez agentes de la policía de Nueva York y los llegados de otras ciudades aprovecharon el funeral del oficial Weinjian Liu, asesinado junto a su compañero Rafael Ramos, para dar la espalda al alcalde Bill de Blasio en señal de protesta. Un desaire vinculado a la fallida reunión entre el máximo responsable político de la ciudad y los sindicatos de policía encabezados por Patrick Lynch, presidente de la Patrolmen´s Benevolent Association.

La imagen de la policía utilizando el funeral de uno de los suyos para protestar contra su máximo jefe civil es una vergüenza para la ciudad. Con su actitud, enfrentándose a las peticiones del comisionado Bill Bratton y a los ruegos de la familia de Liu para que los uniformados respetaran la ceremonia fúnebre, la policía confirma que los ciudadanos tenemos de qué preocuparnos.

Cuando la policía no entiende sus propios errores ni la protesta de muchos ciudadanos contra actitudes que avivan sospechas de racismo, entonces el mal está más enraizado de lo que parecía.

La nueva protesta policial no es ajena a las medidas municipales en estudio para mejorar su trato con los ciudadanos. Unas reformas reclamadas por muchos para atajar la brecha entre policía y comunidad y alejar sospechas de injusticia y racismo.

El alcalde puede haber cometido errores con su crítica a ciertas acciones policiales o por alertar a su hijo Dante de evitar encuentros con los agentes a menudo injustos con las minorías, pero ninguno de sus actos, como el fin de ‘stop-and-frisk‘, son antipoliciales, sino a favor de los derechos ciudadanos. De Blasio todavía mantiene la práctica de ‘broken windows‘ contra el pequeño delito y confía en Bratton para sostener las bajas tasas históricas de criminalidad.

NYPD y sus sindicatos deben reflexionar más y protestar menos. Defender la policía es defender a la sociedad a la que presta un servicio irremplazable y respetar a quienes han elegido los ciudadanos para liderar una reforma que estas actitudes hacen más urgente.

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