Su lucha es incansable en favor de los indocumentados

Devora González dice que todo lo hace en honor a sus padres
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Su lucha es incansable en favor de los indocumentados
Devora González tiene la esperanza que los inmigrantes tengan más oportunidades al llegar a EEUU . /
Foto: foTo: EFE

Arizona

La centroamericana Devora González lucha en favor de los inmigrantes en Arizona con la esperanza de que estas personas tengan las oportunidades que sus padres carecieron al llegar a Estados Unidos como indocumentados.

Hija de madre salvadoreña y padre guatemalteco, González se trasladó desde Los Ángeles a Arizona para trabajar en pro de los indocumentados en un estado conocido por sus controvertidas leyes para combatir la inmigración ilegal.

“Me uní a esta lucha porque quiero que otros inmigrantes tengan las oportunidades que yo he tenido y siento que en muchos casos se comenten abusos graves contra ellos”, dijo a Efe González, de 26 años.

Para ello, no dudó en ir a la catedral de Tucson junto a una mujer que pidió asilo en el templo, colaboró en un reporte que denuncia abusos de la Patrulla Fronteriza y que trabaja en una organización que busca inmigrantes desaparecidos en el desierto.

En la década de los ochenta, su madre, Elena González, emigró desde Sonsonate (El Salvador) a California, donde conoció a su padre, Mauro González, un inmigrante de Escuintla (Guatemala). “Los dos vinieron como resultado de la situación económica y la guerra civil en sus países”, contó.

Conocedora de la situación que por muchos años vivieron sus padres en busca de una situación legal y con el objetivo de contribuir a que esa historia no se repita, González logró una licenciatura en Estudios Centroamericanos con especialidad en Psicología de la Universidad Estatal de California en Northdrige y actualmente prepara su tesis para obtener la maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Arizona en Tucson.

Cuando llegó a esa ciudad para iniciar su maestría empezó a conocer más de la problemática de los inmigrantes y poco a poco se convirtió en una activista.

En abril de 2014 fue a la catedral de Tucson para acompañar y apoyar a Herminia Gallego, una inmigrante mexicana que se refugió en la iglesia para pedir que intercedieran ante las autoridades migratorias para evitar la deportación de su hija, quien se encontraba en un centro de detención.

Me quedé a dormir varias noches con ella en la iglesia y lo hice porque pensé en mi mamá, lo que ella hubiera hecho por mí si estuviera en una situación así“, dijo González.

Durante la crisis humanitaria de ese verano cuando miles de centroamericanos cruzaron sin documentos la frontera, especialmente por Texas y cientos de ellos fueron enviados a Arizona, González entrevistó a varias familias para realizar el reporte presentado por el Proyecto de Ayuda a Guatemala de Medicina y Acupuntura.

El informe señaló que agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) cometieron abusos contra las familias de inmigrantes que estuvieron bajo custodia de la Patrulla Fronteriza.

“Entrevisté a varias familias, y lo que más me impactó fue las carencias de atención médica que sufrieron las mujeres embarazadas”, contó González

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