Congreso quiere revertir el “No Child Left Behind”
El Congreso buscará revertir ley “Que Ningún Niño Quede Atrás”, secretario de educación sale en su defensa
Arne Duncan pidió más recursos para las escuelas públicas. Crédito: María Peña / Impremedia
Washington.- En medio de una creciente rebelión contra las pruebas obligatorias en lectura y matemáticas requeridas por la ley de 2002 “Que Ningún Niño Quede Atrás” (“No Child Left Behind”, NCLB) para los estudiantes en los grados de tercero al octavo, el Congreso se alista para revertirla.
Pero el secretario de Educación, Arne Duncan, no solo salió hoy en defensa de esos exámenes, sino que pidió más recursos para las escuelas públicas.
Los exámenes federales y estandarizados serán el enfoque de una audiencia en el Senado la próxima semana.
Duncan no es un fan de la controvertida ley pues considera que es mejorable pero sostiene que estas pruebas son una herramienta para medir el progreso de los estudiantes y su preparación para ir a la universidad.
“Eso significa que, cada año, todos los estudiantes deben tomar evaluaciones estatales que estén alineadas con la enseñanza de lectura y matemáticas en las aulas, entre el tercer y octavo grados, y una vez durante la secundaria”, explicó Duncan en su visita a la primaria Seton Elementary, en Washington.
Algunos republicanos recelosos de la intervención del gobierno federal, no solo quieren eliminar esas pruebas sino también reducir los fondos para ciertos programas educativos.
Al respecto, Duncan dijo que “para un partido que ha luchado duro contra el desperdicio de fondos…dar marcha atrás sería verdaderamente una hipocresía”.
Se prevé que, como parte de su propuesta presupuestaria el próximo 2 de febrero, el presidente Barack Obama solicite al Congreso $2,700 millones en fondos adicionales para la educación pública, más del doble de lo que pidió para el año fiscal 2014.
Según Duncan, alrededor de mil millones estarán destinados a programas para escuelas con alto porcentaje de estudiantes de bajos recursos.
La ley NCLB exige que las escuelas muestren resultados en el rendimiento académico de los estudiantes en lectura y matemáticas, y sus defensores argumentan que ésta ha contribuido a mejoras entre las minorías, los estudiantes de bajos recursos y los que están aprendiendo inglés.
Los hispanos, que suman 12.8 millones de estudiantes en las escuelas públicas, han mejorado su tasa de graduación de secundaria y su acceso a las universidades, según el Centro Hispano Pew.
Los detractores de NCLB, incluyendo algunos sindicatos de maestros, sostienen que en la práctica hay demasiado énfasis en las pruebas sin que eso mejore el aprendizaje, aparte de que muchos distritos y estados ya imponen otras pruebas estandarizadas.
Una funcionaria de alto rango del Departamento de Educación, que pidió el anonimato, dijo a este diario que las pruebas ayudan a los maestros a evaluar sus métodos y corregir la marcha donde sea necesario.
“Es como cuando llevamos a nuestros niños a sus revisiones médicas: las pruebas anuales nos dan información crítica sobre su salud. Claro, las pruebas no deben exceder el tiempo de instrucción en las aulas”, afirmó.
El futuro rumbo de la NCLB será fuente de pugnas entre demócratas y republicanos.
El presidente del Comité de Educación del Senado, el republicano Lamar Alexander, dijo que su prioridad será corregir la NCLB, que no ha sido reautorizada desde 2007.
Alexander aún no ha presentado un proyecto de ley con las modificaciones a la reforma educativa que promulgó el entonces presidente George W. Bush.
En general, los republicanos, conocidos por su conservadurismo fiscal, quieren reducir los gastos en educación, y reducir la intromisión del gobierno federal en la enseñanza pública, devolviendo a los estados el control absoluto del asunto.
Pero los demócratas han cerrado filas con la Administración Obama para mantener en pie las pruebas obligatorias.