Editorial: Fantasía con los impuestos en el Congreso

Los cambios de reglas en la Cámara Baja perjudican la objetividad de sus análisis
Editorial: Fantasía con los impuestos en el Congreso
Cada recorte de impuestos en los últimos 40 años nunca creó esa revitalización económica tan hablada.
Foto: Archivo

@LaOpinionLA

ENGLISH VERSION

La nueva mayoría republicana en la Cámara de Representantes ha cambiado las reglas del juego, protegiendo a los legisladores de investigaciones por presunta falta de ética y manipulando la manera de contabilizar las reducciones de impuestos, entre otros.

La más significativa de estas modificaciones es la imposición del “conteo dinámico” a la hora de calcular el impacto de una reducción de impuestos. Esto significa que las oficinas legislativas a cargo de medir el efecto de una ley deben seguir otras normas más subjetivas, incorporando una cuota de ciencia ficción a sus conclusiones.

El cambio de conteo hace que no solamente se tome en cuenta los efectos concretos sino que se incorpore las apreciaciones políticas. O sea, en una reducción de impuestos además de tomar en cuenta el impacto en las arcas fiscal se debe estimar una mejoría en la reactivación económica.

Cada recorte de impuestos en los últimos 40 años nunca creó esa revitalización económica tan hablada, ahora debe ser tomada en cuenta como si fuera una realidad con números inventados de mejoría en la economía. Esto sirve para que cuando los republicanos presenten sus planes para reducir impuestos, ellos podrán asegurar que será más benéfica que lo que realmente es.

Al mismo tiempo, se cambiaron las normas que rigen para el Comité de Ética de la Cámara Baja y la Oficina Congresional de Ética, de manera que hace más difícil probar impropiedades cometidas por un legislador al darle más armas para obstaculizar y demorar cualquier investigación.

Además, incluyeron entre las nuevas reglas, cláusulas para extender la demanda judicial republicana en contra del uso de la acción ejecutiva por parte del presidente, como la existencia de un panel investigativo sobre el ataque al consulado de Estados Unidos en Benghazi en 2012. El año pasado un comité similar no halló elementos en contra de la Casa Blanca, pero la insistencia de continuar tiene el fin de perjudicar la candidatura de Hillary Clinton quien entonces era Secretaria de Estado.

Las nuevas reglas protegen al corrupto y destruyen la objetividad económica a cambio de adulterarla con fantasía. Lo peor es que esto recién empieza.