Un emprendedor nato entre vinos

Muchas veces empresario, Roberto Reyes se vuelca en sus viñedos
Un emprendedor nato entre vinos
Roberto Reyes en sus viñedos de Santa Clarita.
Foto: Yasmeen Al-Shawwa

Los Ángeles

Para entender la historia de Reyes Winery, hay que conocer la de Roberto Reyes, su fundador, que acaba de ser premiado por el Los Ángeles Business Journal y la Asociación Latina de Negocios con el premio a sus logros.

Además de ser un enólogo premiado, este emprendedor de 64 años es un inversor bursátil y de bienes raíces, un contratista general, fabricante de acero y pintor. Es un emprendedor nato.

Y con antecedentes humildes. Reyes nació en Santo Domingo, República Dominicana, y se mudó a Nueva York a los 14 años con su madre y tres hermanas. Su madre, que enviudó seis meses antes de su nacimiento, trabajaba como costurera.

Cuando Reyes era niño todos los días dedicaba tiempo a aprender palabras en ingles hasta que llegó a hablar el idioma. Después de la secundaria, se graduó como asociado en administración de empresas y fue contratado por una aseguradora que lo mandó a Los Ángeles.

Antes de cumplir los 21 años, se casó con su primer esposa y puso en marcha una empresa de ropa mientras seguía en la aseguradora.

Reyes dice que de forma natural siempre ha tenido sus metas claras como emprendedor. “Recuerdo que pensaba que llegaría el día en el que tendría una gran casa, estaría rodeado de amigos, y me imaginaba, con mi mente de niño, que iba a tener una cancha de baloncesto”, cuenta riendo.

A los 23 años, hizo su primera inversión de bienes raíces y en los ochenta se dedicó sobre todo a comprar y vender propiedades en todo el país. En 1984, adquirió una empresa de construcción de aceras, que mantuvo durante 11 años, y luego convirtió en una compañía de reparación y mantenimiento de acera y metales. Es un negocio que ahora gestiona su hijo Roberto Reyes II.

La pasión que Reyes tiene por el vino empezó cuando era niño. Una de sus tías hacia vino de frutas y como era dulce, le gustaba probarlo. “Me quedó siempre la curiosidad de cómo lo hacia”, confiesa. “Con el tiempo, ya adulto y viviendo en Los Ángeles, compré un libro que me enseñó a hacer vino de frutas”.

Le interesó tanto el tema, que tomó cursos en la Universidad de California, Davis, donde hay un departamento de enología. Reyes dice que la mayoría de lo que sabe del vino lo aprendió en los últimos 20 años.

Cuanto más aprendía del proceso vitivinicultura, más crecía su pasión por ello. En 2002, mientras estaba de viaje, recibió una llamada de un amigo sobre la propiedad en Santa Clarita, donde ahora está la bodega Reyes. Entonces buscaba una propiedad donde hacer realidad su sueño de cosechar uvas y hacer sus propios vinos.

Emocionado por las posibilidades y oferta de la propiedad, Reyes mandó a su hijo a cerrar el acuerdo. Cuando regresó del viaje, y al ver la propiedad por primera vez, Reyes vio que era más grande de lo que esperaba.

Después de dos años de reconstrucción y $1.5 millones en inversiones, empezó plantando la uvas en su propiedad de 16 acres. Aunque la primera cosecha fue en 2005, la bodega no tuvo la licencia para comercializar hasta 2011. Después de conseguir la licencia, hizo una mezcla porto de las cosechas de los años anteriores, por la cual ha ganado varios premios y medallas de oro (entre ellos, Los Ángeles International Wine and Spiritis y San Francisco Chronicle Wine). La bodega ofrece vinos de diversas variedades.

Reyes proyecta que su negocio se pagará solo este año, y empezará a ganar dinero en 2016. (La mayoría de las bodegas tardan cinco años en tener beneficios).

Reyes dedica la mayoría de su tiempo a la bodega. “El arte del vino y de la pintura me encantan y me tienen bastante ocupado” explica. No obstante continua su negocio de bienes y raíces. Además de hacer crecer su bodega, celebrará su tercer festival de vino este año, cuyos beneficios dona a la American Cancer Society Relay for Life de Santa Clarita.

Otra prioridad de este padre de 4 hijos es pasar mas tiempo con la familia, visitando a sus hijos y a su madre que ahora tiene 92 años