Educación: queremos hechos y no palabras

En los últimos meses, el alcalde Bill De Blasio y la canciller del Departamento de Educación Carmen Fariña han hecho un gran esfuerzo para demostrarle a los padres que ellos se ocupan por los estudiantes y familias que tienen el inglés como segundo idioma.

Pero a menos que no hagan valer esas palabras con acciones para remediar la crisis de escuelas que están fallando, comunidades como la mía en el sur de El Bronx van a seguir sufriendo.

Yo fui miembro del consejo comunitario de educación y soy madre de dos niñas que están aprendiendo inglés en la escuela. Es una pena que en El Bronx, 65,000 de estudiantes están asistiendo a escuelas que están fallando.

Escuelas en que menos de uno de cada diez estudiantes puede leer o hacer matemáticas a su nivel debido. En los últimos cinco años unas 9,000 familias se han ido de las peores escuelas de nuestro condado.

Mis dos hijas asistieron a escuelas primarias deficientes. Año tras año las pasaban de un nivel al próximo. Yo luché para ayudarlas y tuve que buscar ayuda porque yo aún estoy aprendiendo el idioma inglés. Pero las maestras no sabían que hacer y no se podía confiar ni en inglés ni en español.

El año pasado en el concilio comunitario de educación, yo presencié cómo la burocracia causa fallas para nuestros niños. Las escuelas públicas del distrito no catalogan el progreso de los niños y los maestros no tienen deseo de motivar a los estudiantes. Allí nadie trabaja más de lo requerido. Al verme sin opciones, inscribí a mis dos hijas en escuelas chárter.

Cuando lo hice, sabía que entre mis vecinos, los únicos padres hispanos que estaban satisfechos con la educación de sus niños eran los que los habían inscrito en escuelas chárter de alta calidad.

Me sentí insegura al principio porque había escuchado rumores que las escuelas chárter tenían pocos estudiantes que estaban aprendiendo inglés.

Pero después de un año, mis hijas me demostraron el porqué de esos rumores. Ellas están aprendiendo inglés tan rápidamente, que me imagino que pronto no serán calificadas como “ELL”.

Al enfocarse en la calidad de la educación, estas escuelas chárter se han convertido en la única opción en el sur de El Bronx y le demuestran a el alcalde y la canciller la gran necesidad que hay de hacer un cambio drástico en nuestras escuelas.

Si tanto les importan los estudiantes que están aprendiendo inglés, deben de dejar de ser obstáculos para la solución de la crisis de las escuelas.

No podemos seguir ignorando esta crisis. Ha atrapado 143,000 niños en escuelas fallidas. De esos niños, un 93% provienen de familias de bajo ingreso y un 96% son hispanos o afroamericanos