Solemne funeral de artesano mexicano muerto a golpes en Queens

El cuerpo de José Málaga fue velado este martes en la Funeraria Rivera, en Corona

@JoaquinBotero

Joaquin.botero@eldiariony.com

NUEVA YORK – Casi total silencio había en la Funeraria Rivera en Corona, Queens, donde se veló la noche del martes el cuerpo de José Málaga, el inmigrante mexicano que fue asesinado el amanecer del viernes pasado en Long Island City.

Ni siquiera se oían murmullos ni había muestras visibles de dolor, como si el fin de semana el numeroso grupo de familiares y amigos presentes hubiera vaciado el dolor, pero aún siguieran sin entender el cruel final de su ser querido que murió golpeado en la cabeza por Kaheem Addison (29), cuyo auto Málaga abordó con tragos de más pensando que era un taxi. El agresor está detenido desde el domingo pasado.

Nadie de la familia quiso hablar con los medios. La comunidad vestía elegante y de negro. Sólo la huérfana de siete años llevaba su traje blanco que quizás vistió en otros momentos felices.

Había fotos del Málaga, corredor de largo aliento, y también decorador de frutas. La bandera mexicana cubría un lado del ataúd. El olor a incienso llenaba el recinto.

Afuera algunos lo recordaron con afecto y lo describieron como un hombre integrado a su comunidad. “Era tranquilo, dedicado a su familia. Era una persona ejemplar”, dijo Jorge Fierro (42), líder de Mixtly, un grupo cultural y comunitario en el que Málaga había exhibido sus esculturas en frutas gigantes.

Con lágrimas en los ojos, se expresó Mario Dimas (32), compañero del difunto en el equipo atlético Running for Wish. “Nos conocimos de vista hace dos años, pero apenas 11 meses entablamos una fuerte amistad”, relató, y agregó que se encontraban cuatro veces a la semana a entrenar en Astoria Park.

“Nos estábamos preparando para una carrera este domingo primero de marzo y después para el medio maratón el 15 de marzo. Él era muy juicioso con los entrenamientos”, destacó Dimas.

La Policía informo a El Diario que Addison, un hombre afroamericano residente de Long Island, se entregó con un abogado el domingo porque su auto había sido reconocido y había una orden de inspección. Fue con la expectativa de defender su inocencia. No esperaba que un par de horas después lo ubicaran en una línea de reconocimiento y fuera, de inmediato, señalado por el amigo de Málaga que también abordó el auto gris por error y logró salir cuando empezó la golpiza.

Este testigo, cuyo nombre no ha sido revelado, dijo además que Addison había sido el único que los había atacado dentro del auto y luego a Málaga en la calle. Tal versión, la de un atacante, fue corroborada por las borrosas imágenes de seguridad que se lograron capturar del incidente.

El segundo hombre afroamericano que ocupaba al auto no ha sido ubicado, pero la NYPD no dijo que fuera persona de interés.