“La Tuta vivía en la miseria”

Servando Gómez Martínez, líder del grupo criminal de "Los Caballeros Templarios" fue capturado la semana pasada en Morelia

“La Tuta vivía en la miseria”
La Policía Federal rompió el circulo de seguridad del líder templario.
Foto: Agencia Reforma

AGUILILLA, Michoacán .- Servando Gómez, ‘La Tuta’, estuvo más de un año en la sierra, en cuevas y en una alejada finca rodeada de montañas.

Su última guarida antes de ir a la ciudad de Morelia era un rancho en El Paso de la Cucha, donde el agua llega en una kilométrica manguera.

Buscó refugios temporales en Arteaga y Tumbiscatío, que incluyeron una cueva.

La PF considera que el capo quiso engañar a las autoridades desde octubre pasado, cuando llegó a Morelia.

Servando Gómez no era lo que nosotros pensábamos: se la pasó escondido, huyendo, minimizado como grupo, vivía en la miseria, sin movilidad, vivía alejado de la civilización.

“Él proyectó el poder, armas y dinero; no dudo que lo haya tenido, pero, en los últimos meses, lo vivió sin ningún tipo de lujo”, manifestó ayer el comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo.

Un metate, un molcajete y frijoles es lo primero que se observa al ingresar a la finca donde habitó Servando Gómez Martínez, ‘La Tuta’, antes de trasladarse a Morelia.

Luego unos catres distribuidos en tres cuartos calurosos, un ropero donde abundan pantalones de mezclilla, una pileta con trastes sucios, una letrina y unos cilindros metálicos que fungen como estufas, pero con leña.

El capo dejó los lujos ante el acoso federal para capturarlo.

La Policía Federal inició el 15 de enero de 2014 una ofensiva en contra de ‘La Tuta’, quien incluso utilizó una cueva entre Arteaga y Tumbiscatío para no ser localizado.

Hasta antes de su captura, el líder de Los Caballeros Templarios utilizó un rancho enclavado en la sierra de Aguililla, entre la nada.

Se trata de una propiedad que cuenta con diversos corrales. Lo más cercano, a una hora por brecha, es una comunidad denominada Guanajuatillo. Después, a otras dos horas se llega a El Alcalde y unos 30 kilómetros más adelante se encuentra Apatzingán.

Todavía hasta 2013 en este corredor no entraba nadie. El territorio estaba en poder de Los Templarios.

Aunque incómodo, ‘La Tuta’ se sentía seguro en esa finca rodeada de montañas.

En un cuarto separado, el narcotraficante gustaba ver su televisor equipado con una antena satelital.

Ahí también era agasajado con viandas y vinos.

La Policía Federal halló rastros de una mariscada y botellas de whisky.

La Tuta’ tenía caballos para sus traslados locales en terracería para casos de emergencia.

Su silla de montar siempre estaba lista.

Una familia le apoyó en la elaboración de sus alimentos y otras necesidades.

La propiedad se ubica en El Paso de la Cucha. El agua llega a este lugar por una kilométrica manguera y la energía eléctrica apenas fue instalada. Lo que abunda son las calabazas, los guajes y las naranjas.

Una tienda funcionó por un tiempo a unos metros del cuarto donde descansaba ‘La Tuta’. Ahora luce abandonada. En el lavadero aún quedó ropa por lavar.

A mediados del año pasado las fuerzas federales y militares detectaron al líder templario en el Paso de La Cucha, que cuenta con una carretera de terracería.

A pie los uniformados comenzaron a peinar la zona montañosa lo que tensó al cabecilla templario.

Entre agosto y septiembre de 2014, el capo abandonó la finca al sentirse cercado por los federales.

‘La Tuta’ buscó refugios temporales en Arteaga y Tumbiscatío que incluyó una cueva cercana a dos ojos de agua que surten de ese líquido a ambos Municipios.

Para ingresar a la cueva se requiere entrar a gatas. Ya dentro, dicen los federales, se encuentra una laguna y un camino sinuoso que aún no es explorado.

Cuando los federales irrumpieron en la finca, el narcotraficante originario de Arteaga ya se había escurrido.

La búsqueda comenzó de nuevo, jalando el hilo de sus círculos más cercanos.

La Policía Federal considera que el capo quiso engañar a las autoridades e incursionar en Morelia, donde quiso pasar inadvertido.

‘La Tuta’ arribó a la capital de Michoacán entre los meses de octubre y noviembre pasados.

Información de la Policía Federal refiere que el narcotraficante dejó de utilizar el celular. Vio en las llamadas telefónicas una alerta roja para que fuera localizado.

En Morelia se encerró en varios domicilios y dejó de ver a sus familiares para evitar su rastro.

La Policía Federal lo detectó en febrero.

El Comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo, consideró que ‘La Tuta’ vivía entre la miseria, el abandono y acotado en su poder que presumió en las redes sociales.

Detener a Servando Gómez era una deuda para la corporación, advirtió, pues el narcotraficante causó varias bajas de sus elementos.

Entre ellas los 12 federales ejecutados en 2009 en La Huacana, luego que ‘La Tuta’ descubriera que eran oficiales encubiertos para dar con su paradero.

El mando policial confió en que su captura disminuirá la violencia en Michoacán, aunque advirtió que sus elementos continuarán en el estado para evitar la incursión de otro grupo criminal.

Estanislao Beltrán, ‘Papá Pitufo’, comandante de la Fuerza Rural en Buenavista Tomatlán, advirtió que Los Caballeros Templarios aún cuentan en sus filas con dos hombres importantes: Homero González Rodríguez, ‘El Gallito’, primo de Nazario Moreno, ‘El Chayo’, e Ignacio Rentería Andrade, ‘El Cenizo’.

Galindo encabezó un homenaje a los 12 federales asesinados por los templarios en La Huacana.

Pero la captura de ‘La Tuta’, dejó a los de esa corporación orondos.