Con problemas para pagar el transporte un tercio de latinos

Junto a la comunidad negra de bajos ingresos, la latina es la que enfrenta más dificultades en NYC

Un 29% de hispanos con bajos ingresos ha tenido problemas para costear el transporte público.
Un 29% de hispanos con bajos ingresos ha tenido problemas para costear el transporte público.
Foto: Mariela Lombard / EDLP

NUEVA YORK – En el último año, un 29% de los latinos con bajos ingresos han tenido problemas para pagar el pasaje de autobús o el metro. Junto con la comunidad negra de bajos ingresos, la latina es la que más dificultades tiene para hacer algo que para el resto es rutinario: tomar un tren para ir al trabajo. Entre la población general, el 33% de los considerados pobres, tuvieron dificultades para permitirse un transporte que es crucial para mantener un puesto de trabajo.

Son conclusiones que se derivan del estudio hecho por la Community Service Society (CSS) y que indican que la situación podría empeorar con al subida. Según esta organización, los trabajadores con salarios bajos ganan tan poco que “comprar el billete del metro es un problema diario”. “No se puede ser económicamente móvil sin tener acceso al transporte público”, explica Jeffrey Maclin de la CSS.

Maclin plantea que las personas de bajos ingresos, “de salario mínimo tienen que trabajar mediodía más para poder comprar la metrocard (mensual)”, y no tener este tipo de tarjeta encarece el trabajo de estos trabajadores y aún más de los que tienen varios empleos a tiempo parcial para intentar llegar a fin de mes. Un reciente informe de la Contraloría de Nueva York apunta a que estos trabajadores son los que más tiempo pasan en el metro.

Hace unos meses, un estudio de WNYC, la emisora de radio pública de Nueva York, confirmó que la mayor parte de las personas que vivían en los barrios más lejanos del centro de la ciudad y que tienen bajos ingresos eran los que menos compraban esta tarjeta mensual que es la que más ahorros supone y, en buena medida, porque no se la podían permitir. Una persona que trabaja 40 horas semanales por el salario mínimo tiene que pagar, a partir del domingo, $116.5 cuando su salario semanal no sube de los $350. Los ahorros no están diseñados para las personas con presupuestos muy ajustados. De hecho, se compran más MetroCard en Manhattan o el centro de Brooklyn que en los barrios periféricos de la ciudad. Para poder ahorrar, hay que tener dinero.

Desde el Community Service Society, se aboga por un sistema de precios reducidos como los que acaba de poner la ciudad de Seattle en la que las personas con bajos ingresos pagan $1.50 cuando el precio regular es $2.25 o $3.00, según zonas y horas. Sus encuestas revelan que siete de cada 10 neoyorquinos favorecería una estructura similar.

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