Hay que reformar el sistema penal juvenil

Vergonzosamente, Nueva York es uno los dos únicos estados en la nación que procesa a jóvenes de 16 y 17 años como adultos
Hay que reformar el sistema penal juvenil
Andrew Cuomo
Foto: Archivo

Vergonzosamente, Nueva York es uno los dos únicos estados en la nación que procesa a jóvenes de 16 y 17 años como adultos.

Bajo nuestras leyes vigentes, cientos de jóvenes se encuentran en cárceles de adultos, donde enfrentan abuso y tienen escasas oportunidades de reconstruir sus vidas.

Por eso es que he juntado a defensores de los derechos civiles y de la infancia, y miembros de las fuerzas de seguridad, para crear la Comisión sobre Juventud, Seguridad Pública y Justicia (Commission on Youth, Public Safety and Justice): Para desarrollar un plan para mejorar las desfasadas leyes de justicia juvenil de Nueva York.

Como dijo en estas páginas el miembro de la comisión y Presidente de Latino Justice PRLDEF Juan Cartagena, el objetivo es hacer de Nueva York un líder nacional en políticas justas sobre juventud.

Y eso es exactamente lo que ocurrirá si el Senado y la Asamblea estatales aprueban mi plan para aplicar las recomendaciones de la Comisión.

En su reporte, la Comisión recomienda cambiar cómo el sistema de justicia trata a los jóvenes de 16 y 17 años acusados de algún crimen, y pide que se procese a los jóvenes sólo en caso de crímenes serios con violencia.

También pide que saquen a todos los menores de las cárceles de adultos.

Las recomendaciones están diseñadas cuidadosamente para preservar la seguridad pública, al mantener el fiscal de distrito control sobre los crímenes serios violentos, y permitiendo que se impongan sentencias más largas por esos crímenes. La Comisión estima que, de implementarse, estas reformas evitarían entre 1,500 y 2,400 crímenes cada cinco años en todo el estado.

Hoy en Nueva York, 800 reclusos en cárceles locales y estatales son menores de 18 años.

Al estar albergados en instalaciones de adultos, estos jóvenes tienen:

5 veces más probabilidades de ser asaltados sexualmente;

2 veces más probabilidades de ser heridos por personal de la prisión; y

8 veces más probabilidades suicidarse que sus pares en instalaciones juveniles.

Negros e hispanos constituyen un 33% del total de jóvenes de 16 y 17 años, pero suman el 72% de todos los arrestos y el 77% de todos los delitos graves en todo el estado de Nueva York; y

Jóvenes de color suman el 82% de sentencias juveniles a confinamiento adulto.

Al elevar la edad de responsabilidad criminal de los 16 a los 18 años e implementar medidas razonables que ayuden a los jóvenes delincuentes a enderezar su vida por otros medios que no sea la cárcel, Nueva York puede reducir el crimen, la reincidencia y los costos estatales.

Nueva York es un bastión de esperanza y oportunidad. Encarcelar a nuestros jóvenes en prisiones adultas es una práctica abyecta que debe acabar. No hay excusa para someter a cientos de jóvenes a un ambiente que en vez de ayudarlos los daña.