Te apuesto a que gano, una adicción peligrosa
La adicción al juego puede destruir tu vida y la de tus seres queridos
El mes pasado, Renee Osby, una abuela de Brooklyn, dejó a su nietita de 5 años en el auto, con temperaturas bajo cero y sin calefacción, para ir a jugar al casino. La abuela de 56 años de edad había intentado previamente entrar con la niña al casino de Queens, pero no pudo hacerlo por tratarse de una menor. Cuando los guardias vieron a Osby dentro del lugar, sospecharon de la mujer y salieron a buscar en el estacionamiento donde encontraron a la pequeña atrapada en el auto.
Por falta de antecedentes criminales, Osby, quien dijo haberse arrepentido, fue puesta en libertad; pero el juez le prohibió volver a ver a su nieta. Si bien este tipo de comportamiento puede parecernos incomprensible, la adicción al juego tiene el poder de hacer que una persona se comporte de manera imperdonable.
Jugadores compulsivos, adictos a las apuestas, ludópatas, existen cientos de nombres para describir a las personas que apuestan de manera compulsiva en carreras, juegos de azar, deportes, etc. La adicción no sólo afecta al jugador, sino también a su familia y seres queridos.
Según información de la organización nacional de Jugadores Anónimos, el jugador compulsivo siente la urgencia de apostar a cualquier resultado que pueda parecer incierto, aunque se trate de algo insignificante y no lo haga todos los días.
Amanda C. nunca tuvo problemas con el juego, pero años atrás descubrió que la adicción por las apuestas estaba arruinando la vida de uno de sus hijos.
“Sus hermanos se dieron cuenta antes, pero ni yo ni mi esposo queríamos admitirlo”, confesó.
Amanda C. encontró ayuda en un grupo de Gam-Anon, para familiares y amigos de la persona con la adicción.
“Empecé a ir por mi hijo, pero allí me di cuenta que toda la familia necesitaba ayuda”, indicó. La madre admitió que después de abstenerse de apostar por casi un año, su hijo había vuelto a jugar.
“Aunque a mí me duela, hasta que él se decida a dejar ese vicio, no va a cambiar. Pero el grupo nos ayudó a ver que su enfermedad no tiene que hundir al resto de la familia”, opinó.
Las estadísticas específicas sobre los latinos y la adicción al juego son pocas. Muchos de los juegos de apuestas de los latinos, como la pelea de gallos o los dados, tienen sus raíces en la misma cultura hispana.
“Las apuestas están muy arraigadas en la cultura latina. [Por ejemplo] criar gallos para pelear para muchos es una tradición familiar. Y si bien estas actividades no siempre son aceptadas ni legales en EEUU, para algunos latinos constituyen una forma de vida”, indicó Eneida Pérez, miembro del Consejo sobre Compulsión de Juego de Massachusetts. Pérez explicó que las raíces culturales de estas actividades hacen más difícil combatir la adicción.
Ciertas características generales de la cultura latina también influyen en el tratamiento de la adicción. El consejo ofrece una lista de los aspectos culturales que deben considerarse en el tratamiento del adicto y su familia.
Compartimos algunos de ellos:
* Familismo. No es novedad que los hispanos le dan una importancia central a la familia, y esto puede actuar tanto a favor, como en contra de la recuperación. El efecto negativo que tiene la adicción en los miembros de la familia actúa como un poderoso motivador para que la persona quiera rehabilitarse. Al mismo tiempo, el sentido de familia puede hacer que sus miembros se cierren y no quieran compartir sus problemas con “personas de afuera”, como consejeros y terapistas, y en su lugar, traten de esconder el problema.
* Marianismo. Una característica de muchas mujeres latinas o católicas tradicionales es creer que deben “cargar con su cruz”, pase lo que pase. Esta creencia las hace actuar de manera sufrida y co-dependiente. En muchos casos, esta actitud facilita la adicción y dificulta el trabajo de consejeros y terapistas.
* Machismo. La cultura machista de muchos hombres les impide abrirse a extraños y compartir sus problemas. Desde pequeños escuchan a sus padres decirles que los hombres no lloran, y que hacerlo es un signo de vulnerabilidad. Los hombres machistas tienen dificultad para reconocer su adicción, porque creen que deben ser los proveedores y la autoridad, y siempre tener todo bajo control.
¿Cómo saber si los juegos de apuesta son un pasatiempo o se han convertido en una adicción?
La organización de Jugadores Anónimos ofrece una serie de preguntas que te ayudarán a determinar si el juego se ha convertido en un problema para ti o tus seres queridos. Si la mayoría de tus respuestas son afirmativas, considera buscar ayuda.
* ¿Has perdido tiempo en la escuela o en el trabajo debido a juegos de apuestas?
* ¿El juego ha afectado tu reputación?
* ¿Sientes remordimiento después de apostar?
* Después de perder una apuesta, ¿sientes que debes volver a jugar lo más pronto posible para recuperar lo perdido?
* Después de ganar una apuesta, ¿sientes un fuerte deseo de volver a jugar y ganar más?
* ¿Has pedido dinero, vendido pertenencias o cometido actos ilegales para financiar tus apuestas?
* ¿El juego y las apuestas no te permiten dormir?
* ¿Cada vez que debes enfrentar problemas y frustraciones, o cuando estás aburrida, sientes fuertes deseos de apostar para escapar la realidad?
Si tú o un ser querido tienen problemas de adicción al juego, visita algunos de estos sitios que pueden ayudarte:
* Consejo de Masachussets de jugadores compulsivos: Líneas telefónicas de ayuda: Inglés: 800-426-1234/ Español: 857-383-3558
* Consejo nacional de problemas de juego. Línea confidencial las 24 horas para jugadores y su familia: 1-800-522-4700. (NCPG)
* Jugadores anónimos: Grupos de ayuda y apoyo que siguen los tradicionales 12 pasos de recuperación.