window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

La cátedra de las Águilas al Herediano

Matosas logra otra gran hazaña para el América en Concachampions

MÉXICO, D.F.

Con el disfraz de un 4-4-2 y el recurso del “achique”, América dio cátedra al Herediano para darle la vuelta al 0-3 de la ida y terminar venciéndolo por 6-0 en el Estadio Azteca.

El autor intelectual, Gustavo Matosas, dibujó un teórico parado de cuatro defensas, cuatro medios y dos atacantes, que en la práctica fue 5-3-2, con la colocación de los laterales completamente abiertos y el retraso de uno de los contenciones nominales a la central cuando se necesitó.

Osvaldo Martínez fue el escudo que más bajó a apoyar a los centrales, mientras Cristian Pellerano apareció más suelto para dar salida.

Por los costados, Paul Aguilar y Miguel Samudio se dieron vuelo como volantes.

El mérito esencial estuvo en los interiores Rubens Sambueza y Darwin Quintero al triangular al ataque y presionar la salida del rival.

América achicó la cancha cuando no tuvo el balón, realizó el “pressing” con el dos contra uno y recuperó el esférico cuantas veces quiso.

Para la resurrección americanista funcionó la estrategia de Matosas, con un esquema versátil y el derroche físico de sus jugadores para presionar sin balón y desdoblar con él.

Darío Benedetto puso la firma a toda la estructura… y se ganó las fotos.

Contenido Patrocinado