La verdad sobre las pastillas para dormir

Qué es seguro, qué no, y cómo obtener un buen descanso por las noches
La verdad sobre las pastillas para dormir
Si tu insomnio dura más de unos cuantos días, consulta a tu médico.
Foto: Shutterstock

Los medicamentos para dormir como Ambien y Lunesta, que son muy comercializados y requieren receta, se venden con la promesa de ofrecer un buen descanso por la noche. Para alrededor del 25% de estadounidenses que ocasionalmente batallan para conciliar el sueño o el 10% que padece de insomnio crónico (problemas para quedarse o permanecer dormidos al menos 3 noches cada mes o con más frecuencia), los medicamentos pueden parecer un camino rápido al alivio.

Pero nueva evidencia sugiere que no son tan útiles como se pensaba anteriormente. Pueden representar un peligro importante, especialmente para los adultos mayores. Y siguen apareciendo nuevos medicamentos: el más reciente es suvorexant (Belsomra). He aquí lo que necesitas saber sobre las medicinas para dormir.

Las medicinas para dormir más nuevas no son muy efectivas

Los análisis recientes de Consumer Reports Best Buy Drugs hallaron que la gente que toma las más nuevas medicinas para dormir con receta se duermen solo de 8 a 20 minutos antes que quienes utilizan un placebo. La categoría de sedantes incluye eszopiclona (Lunesta y genéricos); ramelteon (Rozerem y genéricos); zaleplon (Sonata y genéricos) y zolpidem (Ambien, Ambien CR, Edluar, Zolpimist y genéricos). Ambien y Lunesta, por ejemplo, le ayudan a la gente a dormirse solo alrededor de 20 y 19 minutos más pronto, respectivamente, que un placebo, en promedio. Además, Best Buy Drugs halló que los medicamentos añadieron solo entre 3 y 34 minutos de tiempo total de sueño. Su efectividad fue tan limitada que incluso en 2014 ya no eran considerados la mejor opción de tratamiento para el insomnio crónico por la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM- American Academy of Sleep Medicine).

Una estrategia más segura: Prueba terapia del sueño (ver abajo). Nuestro análisis halló que puede ser igual de efectiva, si no es que más, que los medicamentos.

Los medicamentos más viejos son riesgosos

Un sedante de receta más antiguo llamado benzodiacepina se utiliza principalmente para la ansiedad. Pero muchos medicamentos de este tipo han sido aprobados por la FDA para tratar el insomnio: estazolam (genérico), flurazepam (Dalmane y genéricos), quazepam (Doral) y temazepam (Restoril y genéricos). Nuestros análisis hallaron que en general no son más efectivos que las pastillas para dormir más nuevas. Los estudios sugieren que tienen un mayor riesgo de somnolencia y aturdimiento al día siguiente, además de dependencia e insomnio de rebote. A pesar de años de preocupaciones, esos medicamentos se recetan a adultos mayores en cantidades desproporcionadas. Y un nuevo estudio en JAMA Psychiatry encontró que los adultos mayores tenían más probabilidades de tomarlos por más tiempo del recomendado.

Una estrategia más segura: Considera las benzodiacepinas únicamente si te han diagnosticado un trastorno de ansiedad que afecta el sueño y úsalo únicamente de manera intermitente.

Los medicamentos más nuevos también pueden tener efectos secundarios

Si bien parecen provocar menos efectos secundarios que las benzodiacepinas, los medicamentos como Ambien y Lunesta pueden provocar dependencia, aturdimiento durante el día y mareos, además de que muchos empeoran los problemas para dormir si dejas de tomarlos luego de haberlos usado regularmente. Y, en casos raros, la gente ha reportado manejar y comer dormida, además de sufrir amnesia y alucinaciones. Por otra parte, mientras mayor sea tu edad, más intensos serán los efectos de inducción del sueño, y los efectos secundarios. Por lo tanto, tomar cualquiera de esos medicamentos (o una benzodiacepina) puede dañar tu habilidad para manejar e incrementa el riesgo de caídas y fracturas de cadera. Y un informe gubernamental de 2013 señaló un aumento de 220% en visitas a la sala de emergencias por reacciones adversas a zolpidem entre 2005 y 2010. Un estudio publicado en JAMA Psychiatry en 2014 halló que alrededor del 21% de las visitas a la sala de emergencias asociadas a las medicinas psiquiátricas fueron de personas de 65 años y mayores que tomaron zolpidem.

Una estrategia más segura: Es mejor tomar la menor dosis posible, y no hacerlo por más de unos cuantos días.

Las medicinas de venta libre pueden representar problemas

Los antihistamínicos más antiguos, como la difenhidramina (Benadryl, Allergy, Nytol, Sominex, Tylenol PM y versiones genéricas) pueden ser útiles para insomnio de plazo muy corto. Pero el insomnio de rebote es una preocupación, como lo son la somnolencia durante el día, la confusión, el estreñimiento, la boca reseca y los problemas para orinar. En un estudio de 2015 publicado en JAMA Internal Medicine informó de un alto riesgo de demencia en personas que usan regularmente ese tipo de medicamentos, que se conocen como anticolinérgicos.

Una estrategia más segura: Utiliza medicamentos de venta libre por no más de 1 o 2 noches a la vez. Si tu insomnio dura más de unos cuantos días, consulta a tu médico.

Trazodona: no es para dormir

La trazodona, un antiguo antidepresivo, se receta comúnmente para el uso, no indicado en la etiqueta, de tratar el insomnio. Pero en el único estudio que lo comparó contra un placebo y contra Ambien, la trazodona solo fue ligeramente más efectiva que el placebo y menos efectiva que Ambien. El medicamento puede provocar somnolencia al día siguiente y presión arterial muy baja, que puede llevar a desmayos.

Una estrategia más segura: A menos que tu médico haya diagnosticado depresión, no utilices la trazodona para la falta de sueño.

Consejos para mantenerse seguro

¿Cuál es la conclusión? Los medicamentos hipnóticos o que inducen el sueño “pueden ser útiles bajo ciertas circunstancias”, indica Timothy Morgenthaler, M.D., presidente de AASM. Un uso breve puede ayudar si desarrollas insomnio a corto plazo provocado por desfase de horario (“jet lag”) o por un cambio importante en la vida. También pueden ayudarte a descansar un poco conforme aprendes estrategias de vida. Pero:

· Tómalos únicamente si tienes tiempo para dormir al menos 7 u 8 horas, de manera que el efecto tenga tiempo de desaparecer.

· Nunca mezcles un medicamento para dormir con alcohol o sedantes.

· No dependas de ellos todas las noches (o casi todas las noches) por meses o más. Eso impulsa la probabilidad de sufrir efectos adversos.

· Toma la menor dosis posible para conseguir el efecto.

· Si te ofrecen un medicamento para dormir en el hospital, piénsalo dos veces. Un estudio de 2014 halló que 26% de los estudiados recibió medicinas para dormir estando hospitalizado. Y 34% de quienes no habían usado ayudas para dormir antes de ser ingresados dejó el hospital con una receta para uno.

Consejos para dormir mejor

Prueba uno o más de los siguientes enfoques antes de tomar una ayuda para el sueño. A lo largo del tiempo, este puede ser tu boleto a un mejor descanso por las noches.

1. Apégate a un horario. Vete a dormir y despierta a la misma hora todos los días. ¿No puedes dormir? Sal de la habitación y haz algo útil, como leer, hasta que sientas sueño. Si tomas una siesta, hazlo antes de las 3 p.m. y por no más de 30 minutos.

2. Haz cambios a tu habitación. Bloquea el sonido y la luz externa. Asegúrate de que tu colchón y la temperatura del ambiente son cómodos. Retira la televisión.

3. Come y bebe sabiamente. Evita o minimiza el alcohol, la cafeína y la nicotina, pues pueden afectar el sueño. No hagas comidas pesadas unas horas antes de dormirte.

4. Haz ejercicio regularmente. Esto promueve un sueño saludable (pero no poco antes de dormir).

5. Exponte a la luz natural. Un estudio de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign halló que la gente que se expone a la luz natural en el trabajo duerme mejor, y más tiempo.

6. Apaga los dispositivos electrónicos para leer y otros aparatos 2 horas antes de dormir. Estos pueden emitir luz azul que suprime los niveles de melatonina, la hormona que regula el sueño. Si no puedes desconectarte, reduce el brillo del dispositivo o mantenlo al menos a 14 pulgadas (35 cm) de tus ojos.

7. Reduce el estrés. La meditación, yoga y el tai chi pueden ayudar. Por ejemplo, un estudio publicado en el Journal of American Geriatrics Society halló que 6 meses de tai chi 3 veces por semana ayudaron a los adultos mayores a dormirse más rápido o a dormir más.

8. Hazte un examen. Algunos medicamentos y problemas de salud afectan el sueño, así que visita al médico si las estrategias de vida no te han ayudado luego de un mes.

9. Prueba la terapia de sueño. La investigación ha encontrado que la terapia de comportamiento cognitivo para el insomnio (CBT-I por sus siglas en inglés) es muy efectiva para ayudar a gente que tiene problemas de sueño a quedarse, y permanecer, dormida. “CBT-I reconstruye la confianza de la gente en su capacidad de dormir”, dijo Ryan G. Wtzler, Psy.D., director de medicina de sueño de comportamiento en Sleep Medicine Specialists en Louisville, Kentucky. La CBT-I frecuentemente es cubierta por los seguros y no requiere un compromiso de tiempo significativo. Wetzler indica que sus pacientes normalmente experimentan mejoras luego de solo 6 visitas.