Las claves de las hipotecas a 30 años

Las bajas tasas de interés no durarán un año más, este préstamo a tasa fija permite flexibilidad de compra y hace los pagos predecibles.
Las claves de las hipotecas a 30 años
Comprar una casa implica poner las finanzas muy en orden.
Foto: Shutterstock

Comprar una casa con las históricamente bajas tasas de interés que hay sigue siendo muy atractivo pese a que los precios de las propiedades han subido. La mayoría de hispanos (el 88%) considera que es muy buen momento para comprar una vivienda según los datos que recoge TD Bank. Si eres uno de ellos, date prisa porque las hipotecas no van a durar tan baratas un año más.

La crisis en 2008 forzó a la Reserva Federal, el banco central de EEUU, a rebajar las tasas de interés a cerca de cero para estimular la economía y estas tasas se mantienen así hasta hoy día. Ahora, con la economía en recuperación, esta previsto que esas tasas suban antes de fin de año. Con este aumento, también subirán los intereses hipotecarios.

El 43% de latinos dice que es muy probable que se decidan por comprar una casa este año, según el informe de TD Bank. Y es muy posible que la mayoría de ellos solicite una hipoteca a 30 años.  Es el tipo de préstamo para vivienda más común en el mercado inmobilario y tener un compromiso con el prestamista durante tres décadas, tiene su lado bueno y desafíos que hay que considerar.

En el lado positivo

La razón principal por la que una hipoteca de 30 años funciona para muchos compradores de casa es la transparencia y la predictibilidad. Se pueden planear los pagos con anticipación y estos nunca cambian. Para muchas personas, una hipoteca de 30 años da la oportunidad y flexibilidad de comprar la casa que quieren, con pagos más asequibles que a 15 o 10 años porque se extienden en el tiempo. Por ejemplo, si quieres comprar una casa que cuesta $400,000 con la tasa de interés actual (3.66% mas o menos), pagarías una hipoteca de $1,832.09 cada mes, según el calculador de Bankrate.

Que el pago sea previsible es importante porque no se sabe hasta dónde pueden subir las tasas de interés cuando lo hagan y hay que tener un presupuesto muy holgado para contabilizar un fuerte aumento de costos del préstamo. Es algo que pasó durante la crisis. Muchos compradores de casas usaron hipotecas de tasas variables con bajos pagos iniciales que las hacían muy atractivas pero pocos “anticiparon aumentos de intereses elevados y les costó”, dijo Ben Carlson, un analista financiero (CFA) en un articulo que publicó en su blog. Con una tasa de interés fija, no tendrías que preocuparte por las fluctuaciones.

Si durante esos 30 años, la tasa de interés sube, no tendrás que pagar más y además ganas la batalla a la inflación (la subida general de precios). Si disminuyen las tasas tendrás la oportunidad de refinanciar a una mas baja.

Una de las cosas para tomar en consideración, recuerda Carlson, es que también puedes recibir una rebaja de impuestos por el interés que pagas en tu hipoteca. Y si pagas la hipoteca antes de los 30 años, puedes reducir la cantidad que pagas en interés.

En el lado menos positivo.

Refinanciar no es gratis, advierte Carlson. Cada vez que vuelvas a financiar tu hipoteca tienes que pagar un costo de cierre y es importante hacer cálculos para que lo que te ahorras con las tasas más bajas no lo gastes en el cierre de la nueva hipoteca.

Otro cálculo que hay que hacer pasa por tus planes de vida. Una hipoteca de 30 años tiene sentido para compradores que están pensando quedarse con la casa en el largo plazo porque si vendes pronto es posible que no hayas pagado casi nada del valor de la vivienda, solo los intereses que es lo primero que cobran los bancos. De hecho, pagarás el 30% de interés en los primeros 5 años de una hipoteca de 30 años, según Carlson. Si compras y luego vendes en dos años, puede que estés perdiendo dinero, quizá te convenga más una hipoteca a menor plazo.  

Y siguiendo con los intereses, y esto es quizá lo más negativo, es bueno tomar en consideración la elevada cantidad de ellos que habrás pagado al final de los 30 años. Si consideras una casa que cuesta $200,000, con una tasa de interés del 3.5%, pagarás $125,000 al final de los 30 años.