Las 3 sustancias del cerebro enamorado

Una vez, tal vez dos o muchas más, hemos experimentado las sensaciones del enamoramiento. Pero ¿cuál es la explicación científica?
Las 3 sustancias del cerebro enamorado
Enamorarnos cambia la química de nuestro cerebro.
Foto: Shutterstock

¿Quién no ha sentido como si volaran mariposas en su estómago? Eso de andar con la ilusión de un nuevo amor es algo que a todos nos pone a girar sobre un mismo pie y ver  un maravilloso paisaje digno de un retrato, incluso en un pésimo clima. La realidad es que nuestro cuerpo experimenta cambios más allá de los famosos ‘ojitos de borrego a medio morir’ que describen las abuelas cuando andamos enamorados.

Helen Fisher, autora de Por qué amamos, Editorial Taurus, explica que la química del amor ha sido objeto de estudio por parte de la ciencia, debido a que hay sustancias químicas y estructuras específicas del cerebro que participan en el enamoramiento. Por lo que, tras varias exploraciones, Fisher determinó centrarse en la investigación de la dopamina, norepinefrina y la serotonina en el proceso del enamoramiento. Está confirmado que la atracción que sienten los animales por determinadas parejas está relacionada con altos niveles de la dopamina y norepinefrina en el cerebro, “y lo más importante, estas tres sustancias químicas producen muchas sensaciones de la pasión romántica humana”.

Amor, amor, amor

Después del primer cruce de miradas y una clara atracción física, el enamoramiento comienza a fraguarse y el cerebro comienza a generar algunas sustancias que hacen que la magia suceda, es decir, que tengamos unos deseos incontrolables de ver a la persona, pensemos buena parte el día en ella, así como temor al rechazo y un sentido de bienestar casi misterioso.

La autora explica qué pasa en el cerebro con cada una de las sustancias que investigó:

  1. Dopamina: Los niveles elevados de esta sustancia hace que tengamos una gran concentración de nuestra atención, una motivación inquebrantable y una conducta que va orientada a quien nos atrae físicamente. “De hecho, se concentran de tal modo en las cualidades del ser amado que pasan por alto fácilmente sus características negativas”. Esta sustancia puede producir euforia y si está en altas concentraciones incluso puede generar insomnio, pérdida de apetito, temblores, aceleración de latidos del corazón y de la respiración, ¿te suena familiar?
  2. Norepinefrina: Los efectos son variados y depende de la parte del cerebro que active sus efectos, no obstante entre los más frecuentes son que ayuda a que recordemos los detalles más mínimos acerca del comportamiento de nuestro ser amado y los inolvidables momentos juntos, debido a que esta sustancia ayuda a recordar estímulos nuevos, además de desatar energía excesiva.
  3. Serotonina: A esta sustancia se le puede atribuir el hecho de pasar incontables horas pensando temas relacionados a esa persona que nos trae de cabeza, así como a fantasear, reflexionar e incluso, obsesionarse.

Esa experiencia mágica del enamoramiento tiene una explicación científica. No obstante, es posible dar el salto de ese estado de locura y frenesí a una relación basada en el compromiso y el amor: pasado un tiempo -de acuerdo con la autora puede ser a partir de un año-, la producción de estas sustancias cae brutalmente, por lo que tendremos la oportunidad  de ver a nuestra pareja en toda su dimensión y pasar del deseo, al amor.
Para ver: La ciencia detrás del beso

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