Este es el formulario para volverse un terrorista

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Este es el formulario para volverse un terrorista

Ser el director y gestor de una empresa no es fácil, así que debe ser mucho más complicado el tener estar al frente de uno de los principales grupos terroristas del mundo, al-Qaeda. Y si complicado debe ser tomar decisiones cuando Washington está en guerra contra tu grupo terrorista, más aún debe ser el seleccionar el personal adecuado para poder responder y hacer el mayor daño posible a Estados Unidos.
Los textos desclasificados este miércoles, muestran la manera en la que Bin Laden trataba de llevar y organizar al-Qaeda, pero también los métodos de reclutamiento de los yihadistas, un proceso que comenzaba con un documento de admisión, como si de una oficina de empleo o de recursos humanos se tratara.
Las indicaciones para inscribirse en los programas terroristas son muy claras: “Por favor, complete las informaciones solicitadas con precisión y honestidad. Escriba de manera clara y legible”.
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Estas son los primeros consejos que deben cumplir los que atraídos por la violencia y el odio a Estados Unidos se querían unir a las filas de al-Qaeda. Para iniciar este proceso debían incluir responder a preguntas de información personal común, como el nombre, la edad o el estado civil o el país de origen. Este apartado es importante, seguramente por la vocación internacional del grupo terrorista. Además, en este primer apartado de indicaciones se especifica que si el candidato no habla árabe puede rellenar la solicitud en su lengua materna.
Igualmente, se muestra interés por los diferentes pasaportes que pueda tener un solicitante, lo que da idea del interés por parte de Bin Laden de utilizar potenciales reclutas como yihadistas contra otras naciones.
A tenor de las revelaciones, el proceso de selección de los terroristas puede ser mucho más duro de lo que podría imaginarse. O al menos, así se desprende de la batería de preguntas que deben responderse.
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Entre las más sorprendentes están, por ejemplo, el nivel de educación del potencial terrorista (debe marcar si tiene un nivel primario, elemental, secundario o llegó hasta la educación superior), la fecha de llegada a la “tierra de la Yihad”, así como el tiempo que desea permanecer en ella o el momento en el que “Alá te bendijo con este don”.
Pero el cuestionario, que en los documentos desclasificados ocupa tres páginas, busca profundizar bien la personalidad y capacidades del candidato, seguramente con la intencionalidad de buscarle el puesto que mejor se adaptara a sus habilidades.  Porque en otro apartado, se pregunta no solo por los idiomas que habla el firmante sino que debe especificar el nivel del mismo a la hora de hablarlo, escribirlo y leerlo.
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Avanzando en sus conocimientos, el documento se aventura también los pasatiempos e intereses. Por ello pregunta sobre si prefiere la literatura o la ciencia o en qué campos tiene experiencia.

¿Valor suficiente?

Es tal el escrutinio al que parece que se somete a los potenciales terroristas que se pregunta por su posible pasado por la cárcel o por si han recibido formación militar, o incluso si posee algún tipo de enfermedad crónica o hereditaria.
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Pero sin duda, las preguntas que más llaman la atención son aquellas en las que el postulante debe responder ante su valor para cometer atentados. De este modo se le pregunta por los “objetivos que le gustaría acometer en su camino de la yihad” o por la visión que posee  sobre este tipo de acciones.
Hacia el final del documento, el candidato tal vez debe mostrar su mayor convencimiento a la hora de enrolarse en la banda terrorista, pues de manera directa se le pregunta si “desearía acometer una operación de suicidio” y en caso de “convertirse en mártir”, se le pide que deje un número de contacto.
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