Le ganó a ‘Canelo’, pero no quiere verse presumido

Una lesión le impidió a Mario Cázares seguir los pasos de Álvarez en el boxeo profesional, pero se la juega para mantener el sueño intacto

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Le ganó a ‘Canelo’, pero no quiere verse presumido
Mario Cázares, de Sinaloa, ha esperado ya siete años para cumplir lo que él considera un sueño: ser boxeador profesional. Foto: Cortesía de Leticia R. Burgos
Foto: Cortesía LETICIA R. BURGOS

Enfundado en un jersey guinda de los Tomateros de Culiacán con su apellido grabado en la espalda y un logo diseñado por él mismo, Mario Cázares recorre emocionado en la tableta fotos de su infancia, de la familia, la escuela y los momentos más importantes que vivió sobre el ring cuando era niño.

A sus 24 años de edad, el licenciado en economía por la Universidad Autónoma de Sinaloa ha retomado el rumbo para buscar su sueño más grande: debutar como boxeador profesional y tratar de convertirse en campeón del mundo, algo que una lesión de espalda le frustró cuando vivía su mejor momento como peleador amateur.

Mario se detiene en una foto en la que aparecen dos pequeños sobre un cuadrilátero.

“A los ocho años tuve mi primera pelea de exhibición, que fue con Omar Chávez”, recuerda el sinaloense avecindado en Los Ángeles. Por ser exhibición, no hubo vencedor ni vencido en ese pleito de niños con guantes. “Yo no iba a pelear con él, iba a pelear con otro muchachito compañero mío y llega mi entrenador y me dijo, ‘oyes, Mario, vas a pelear con el hijo de Julio César Chávez’”.

José Jesús Aispuro León, entrenador de Cázares, lo guió desde entonces y a sus 13 años Mario entró a la Olimpiada Nacional mexicana de 2004. Tras ganar la eliminatoria municipal, estatal y regional, llegó a la pelea final, en la cual enfrentó a un muchacho pelirrojo de nombre Saúl Álvarez.

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Cázares se llevó el oro, y aquél chico tapatío, que con lágrimas se quedó con la medalla de plata, conseguiría fama global con el paso de los años, al grado de convertirse en el peleador mexicano más carismático en la actualidad, el “Canelo” Álvarez.

“Fue una pelea muy dura para los dos. Éramos niños pero peleamos como si fuéramos grandes”, relata Cázares. “Esa vez, cuando acabamos y nos dimos un abrazo fraternal… yo dije en mi mente ‘en un futuro tú y yo vamos a pelear otra vez, como profesionales’”.

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Cázares planea pelear en peso supermediano, dos divisiones arriba de donde se encuentra “Canelo”, por lo que una hipotética revancha sería muy difícil de darse, como si las complejidades del negocio de boxeo no fueran ya suficiente obstáculo para la improbable contienda. Como sea, Mario reconoce la carrera del “Canelo” como un ejemplo para la juventud mexicana.

“México necesita más jóvenes como él… muchos ejemplos como él. No sólo en lo deportivo. Necesitamos “Canelos” Álvarez en las áreas profesionales”, dice Mario, quien prefiere no jactarse de ser el único peleador amateur que de manera oficial derrotó al “Canelo” (algunos sitios le asignan a Álvarez dos derrotas como amateur).

‘Puñalada’ por la espalda

Mario Cázares participó también en las Olimpiadas Nacionales mexicanas de 2005, 2006 y 2008, obteniendo en esta última la medalla de plata y una invitación del Comité Olímpico Mexicano para representar al país en el Campeonato Mundial de Boxeo.

Pero al regresar a Culiacán tras haber competido en Monterrey, Mario fue a revisarse por una molestia en la espalda y el diagnóstico le cambió la vida: a sus 17 años sufría de una lesión en el disco de la columna que lo alejó del ring y de su sueño.

“Nunca, nunca dejé de soñar con convertirme en campeón mundial”, afirma Mario, que recuerda cómo repasaba en su cabeza combinaciones de golpes a todas horas. Él siempre tuvo en mente ser campeón mundial.

Tras el parte médico, Cázares se dedicó por completo a sus estudios y por seis años y medio no entrenó hasta que un día, a principios de 2014, en una plática con el mítico Nacho Beristáin, el entrenador mexicano miembro del Salón de la Fama lo refirió con el mismo doctor del gran campeón Juan Manuel Márquez, Plutarco Gatica, y éste a su vez le recomendó con el neurocirujano César Francisco Torres Merino, del Hospital General de Culiacán.

Luego de nuevos exámenes, el médico le dijo que ya se encontraba bien. Todo ese tiempo en el que Mario se dedicó al estudio sin hacer deporte le sirvió para recuperarse. La llama de Mario el boxeador volvió a encenderse con más fuerza y en octubre pasado decidió abandonar su trabajo, utilizar sus ahorros y mudarse a Los Ángeles en busca de una oportunidad.

Cázares vino con la intención de entrenar con los mejores y así fue como llegó a Wild Card Boxing, el notable gimnasio de Freddie Roach en Hollywood, donde practica el arte del pugilismo, mientras el acondicionamiento lo realiza en la ciudad de Cudahy, con el patrocinio del gimnasio Force 12.

“¿Cuál es el mejor gimnasio del mundo? ¿Quién es uno de los mejores entrenadores ahorita?”, fueron las interrogantes que Mario se hizo a sí mismo y que lo convencieron de dejar su trabajo, familia y atreverse a venir a Estados Unidos a tratar de conquistar su sueño.

Debut a la vista

Tras cinco meses de entrenamiento, Mario Cázares dice estar casi listo físicamente para subirse a un ring y demostrar de qué está hecho.

“Me he sentido de lo mejor… creo que muy pronto estaré en el mismo nivel (físicamente) de mis mejores tiempos. Y  de aquí para delante ya es puro mejorar”, advierte Cázares, quien revela que a veces le han preguntado si ya está muy mayor como para debutar.

“Estoy en mi mejor momento”, responde. “No pudo haber sido antes y no pudo haber sido después. Ya tengo una carrera, mentalmente tengo más madurez y estoy más conectado con Dios que nunca. Es mi edad perfecta”.

Mario Cázares necesita una oportunidad, y eso en el complejo negocio del boxeo, no siempre es fácil de conseguir. Él se tiene confianza en que la oportunidad vendrá y que sabrá aprovecharla.

“Lo mejor está por venir”.