César Vargas, un abogado de los inmigrantes

Se convirtió en el primer ''soñador" con licencia para ejercer leyes en los tribunales de Nueva York  
César Vargas, un abogado de los inmigrantes

Fue un mensaje de texto de su abogado el que alertó al “Dreamer” César Vargas de la buena noticia: un tribunal acababa de convertirlo en el primer abogado sin residencia legal en Nueva York. Tras una espera de casi cuatro años, Vargas asegura que este capítulo “apenas comienza”.El pasado 3 de junio, una división del Tribunal Supremo de Nueva York determinó que Vargas, que hizo de la Gran Manzana su hogar adoptivo desde que emigró de Puebla con su familia a los cinco años de edad,  será admitido a la barra de abogados.

“Cuando leí el mensaje de texto, me quedé mudo, no entendía lo que estaba pasando, y lo primero que hice fue llamar a mi mamá para contarle… se puso a llorar, estaba emocionada, ella que rezó tanto por mí y mis hermanos”, dijo Vargas en entrevista telefónica.

“Pasaron días, meses, y después de casi cuatro años, pensé que este día jamás llegaría. Este es un triunfo para tanta otra gente que aspira al Sueño Americano”, afirmó.

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El tribunal dictaminó que el estatus migratorio temporal de Vargas no impide que pueda ejercer como abogado, y que el poder judicial de Nueva York tiene la autoridad única de regular las licencias de los letrados.

Aunque la entrega de su licencia es un mero trámite en las próximas semanas, Vargas, de 32 años, ya prepara sus siguientes pasos.

“Quiero seguir sirviendo a mi comunidad, al país que me ha dado tanto; no pienso en un empleo jugoso en Wall Street ni en auto nuevo… quiero seguir defendiendo a los inmigrantes y seguir luchando por la reforma”, precisó.

Ese plan compite con su sueño de prestar servicio en las Fuerzas Armadas, quizá como abogado militar.

“Seguiré presionando para que nos den la oportunidad (a los Dreamers) de prestar servicio militar, ya sea mediante una legislación o acción ejecutiva”, prometió.

 Un triunfo  allanado por DACA

Para Vargas, el programa de acción diferida (DACA), anunciado el 15 de junio de 2012, “ha sido una luz de esperanza” para quienes, como él, tienen “hambre” de contribuir al país.

De hecho, el tribunal de Nueva York interpretó el DACA con la flexibilidad que el de Texas no ha hecho al mantener congelados los alivios migratorios.

“El DACA no da ciudadanía, pero es una señal de aceptación de una nueva generación de americanos”, observó Vargas, al señalar que los “soñadores originales” son los padres que emigraron con sus pequeños a EEUU.

“DACA no es el final del camino, hay que seguir luchando por los alivios migratorios y por la reforma migratoria”, aconsejó.

Vargas rechaza el calificativo de “pionero” de otros Dreamers que persiguen sueños profesionales, al señalar que en su lucha lo acompañaron líderes locales y estatales, así como miembros del Congreso y, para su defensa legal, el grupo Latino Justice.

Sueños en la Catedral de Puebla

Neoyorquino “por opción”, Vargas recuerda cuando su madre, Teresa Galindo, recién enviudada, sola y sin ayuda,  lo llevó a la catedral de Puebla antes de emprender la odisea hacia EEUU, en 1989, cruzando desde Tijuana a California.

“Rezó mucho, confió en que nos iría bien y siempre me dijo que tenía fe en que algún día yo sería abogado …se llenó de valor para hacer semejante viaje con cuatro niños”, recordó Vargas, quien aprendió de su madre que “cuando una puerta se cierra, otra se abre”.

Por ahora, el joven graduado de la Facultad de Leyes de la City University de Nueva York (CUNY) sigue de co-director del grupo Dream Action Coalition,  viajando adónde se requiera organizar protestas.

Cuando Vargas recibió aquel oportuno texto estaba en un tribunal de Des Moines (Iowa) defendiéndose de cargos por interrumpir una cumbre de políticos conservadores el pasado 25 de enero en esa ciudad.

¿Su argumento? que las protestas están protegidas por la Constitución.

Desde antes del fallo y sin entender de regulaciones ni burocracia, su madre ya lo llamaba “abogado”.  En breve, Vargas podrá ejercer como abogado de los inmigrantes.