Dominicanos en NYC chocan por crisis de haitianos

La comunidad está dividida ante las posibles deportaciones masivas de inmigrantes sin documentos
Dominicanos en NYC chocan por crisis de haitianos
Ángel Gil cuenta que su familia vive en el campo y sus vecinos son haitianos.

En la confluencia de la calle 181 y Broadway, en el Alto Manhattan, hay tantos dominicanos como opiniones sobre la crisis migratoria que se avecina en República Dominicana con el vencimiento de la regularización de haitianos y las posibles deportaciones masivas.

César Belliard (61) cuenta que tiene ascendencia de Francia, Martinica y Haití, aunque es dominicano de nacimiento. “Ellos nos han invadido y siempre les hemos dado la mano. Estoy de acuerdo con que se lleve a cabo la deportación ordenada, pacífica y humana”.

Belliard dice que la migración se ha vuelto incontrolable. “Si no actuamos a tiempo, ¿qué le vamos a dejar a la generación que viene? No podemos permitir que Francia y EE.UU. nos impongan aceptar a esta gente. ¿Por qué ellos no les abren las puertas?”.

En la orilla opuesta Edwin Rosario Mazara, del grupo ‘Ahora/Now’ que pertenece a la organización Black Lives Matter que hace activismo contra el abuso policial, explica que la ley que llevaría a las deportaciones es empujada por el gobierno en poder del PLD encabezado por Danilo Mejía.

“Fue promovida por la ultraderecha xenófoba que agita la bandera del nacionalismo para alejar del poder a los partidos de la oposición, uno de los cuales es el PRD, fundado por Francisco Peña Gómez, un dominicano con raíces haitianas. Muchos de los simpatizantes de este partido serían afectados, porque no tienen papeles. Gente que nunca ha puesto un pie en Haití”, explicó Mazara.

El abuelo paterno de Marino Mejía (68) era haitiano y ahora el profesor universitario dominicano se siente tocado por el tema. “El gobierno debería dar una extensión de la regularización. El retraso se debe  a que muchos descendientes de haitianos no recibieron de Haití documentos necesarios y también a que la Junta Central Electoral hizo un trabajo selectivo para negar la cédula a más de 200,000 personas no afines al gobierno que no podrían votar. Además allá, acá y en cualquier parte los inmigrantes temen acercarse a oficinas migratorias”.

Eduvigis Paulino (29), un asistente dental originario de San Francisco de Macorís, critica que los haitianos allá “son abusivos, le alquilan una casa a dos o tres y luego viven ahí el triple”. Matiza su opinión al decir que como acá, muchos merecen oportunidades y por ende la residencia. “Pero no los que tengan antecedentes criminales”.

Entre tanto Severino Peña (47) empleado de una bodega opina que debería ampliarse el plazo para la regularización. “Pero deberíamos ser más estrictos, más control desde un principio como acá”.

Ángel Gil (33) cuenta que su familia aún vive en el campo entre Moca y Santiago. “Ayer hablaba con una tía y estaba deprimida porque notaba la tristeza en sus vecinos haitianos con los que han compartido toda la vida. Hacen los trabajos en la agricultura que a veces nosotros no queremos. Sería lo mismo de injusto si deportaran a los dominicanos ilegales de acá y sí que los hay@”.

Rachel Nolan, estudiante de doctorado en Estudios Latinoamericanos en NYU y blogera de The New York Times, desde Twitter ha criticado la situación en RD. Escribió un e-mail a El Diario en el que dijo que se esperaba que la regularización les diera a los inmigrantes haitianos y a los que se quedaron sin estado por la sentencia de 2013 la oportunidad de ser oídos, mostrar quiénes eran o que podían ser ciudadanos dominicanos. “Pero fue tan bajo el porcentaje de los que fueron aceptados lo que muestra que el proceso estuvo lleno de fallas. Se suponía que en el proceso de regularización se detendrían las deportaciones, pero estas continuaron según mis fuentes en Amnistía International.

ONU y políticos lanzan críticas

Desde las Naciones Unidas manifestaron descontento con la situación que se está viviendo en República Dominicana. El comisionado para Derechos Humanos de ese organismo ya ha hablado del tema numerosas veces, la última de ellas hace dos días. “Estoy preocupado por los planes de expeler a grandes números de haitianos indocumentados de la República Dominicana”, dijo el príncipe jordano Zeid Ra’ad Al Hussein en Ginebra. “Llamo a las autoridades dominicanas a asegurarse que los derechos humanos de todos los inmigrantes sean respetados, y que el debido proceso se lleve a cabo, de acuerdo a las obligaciones de derechos humanos”.

Además, Zeid abogó por quienes ya tenían sus papeles. “Individuos con demandas legítimas para permanecer en la República Dominicana deberían ser protegidos de la deportación”.

Entre tanto, la asambleísta Rodneyse Bichotte, primera legisladora de origen haitiano en Albany, calificó el hecho como “un crimen contra la humanidad”. “El gobierno dominicano le quitó la ciudadanía a cientos y miles de personas, dejándolos sin un país que puedan llamar su hogar. Como neoyorquinos, no podemos dejar que esta injusticia continúe”, dijo Bichotte.

En la Alcaldía también hubo reacciones. Los concejales Melissa Mark-Viverito, Mathieu Eugene, Antonio Reynoso y Julissa Ferreras-Copeland condenaron la actitud del gobierno caribeño. “Hacemos un llamado al gobierno dominicano para que revise esta decisión y permita un camino a la ciudadanía para los cientos de miles de inmigrantes de descendencia haitiana y a los niños nacidos en la República Dominicana con descendencia haitiana. Es lo correcto y es lo humano”, comentaron en una declaración conjunta.

En Nueva York la comunidad haitiana ha seguido este complejo proceso muy de cerca. Vania Andre, editora el periódico The Haitian Times y directora de comunicaciones de la organización Haitian American Caucus, dice que el tema es muy comentado entre los haitianos residentes en la ciudad. “En los ojos de los haitianos, nosotros vemos a los dominicanos como nuestros hermanos y hermanas. Ver una actitud tan negativa de su gobierno es simplemente triste”, dice Andre. “Sabemos que no es la responsabilidad de República Dominicana de preocuparse de los haitianos, pero hay una zona gris aquí con la gente que sí nació en ese país”.