Esperan grito de auxilio para mandar dinero

A pesar de la crisis los puertorriqueños de Nueva York todavía no manda una gran cantidad de ayuda financiera a sus familiares

La fuerte crisis económica que golpea a Puerto Rico por su imposibilidad de pagar la astronómica deuda pública de casi 73,000 millones mantiene inquietos a los boricuas de la Gran Manzana, pero todavía muchos no han tomada la decisión de empezar a mandarle dinero a los suyo allá en la isla.
El Diario conversó con residentes puertorriqueños en El Barrio y en el Alto Manhattan, y la mayoría coincidió que aún no han cambiado sus hábitos y que no han recibido peticiones de ayuda por parte de sus familiares.
William Rodríguez (69 años) dijo que ya hace un buen tiempo dejó de mandar dinero a su casa, en Santurce. “Yo antes enviaba, pero ya no me queda mucha gente allá. Sólo mi prima, que vive del Seguro Social”, dijo el chofer de autobús mientras camina por El Barrio. Sabe, en todo caso, que eso podría cambiar por la crisis. “Puerto Rico está bien mal. Antes no estaba así, pero conozco gente que está enviando dinero”.
Saber cuánto dinero está entrando a Puerto Rico como remesas no es algo fácil, debido a que por el estatus de Estado Libre Asociado, los familiares aquí pueden hacer simples transferencias bancarias como se hace de un estado a otro, sin necesidad de acudir a compañías especializadas en el envío de dinero.
Una entidad bancaria muy usada por los puertorriqueños residentes en la Gran Manzana no ofreció información sobre las transacciones por ser información confidencial, pero sí indicó que por ahora, no han visto aumentos sustanciales del envío de dinero a la isla.
“Mucho tiempo hemos tratado de investigar cuánto dinero viaja de Estados Unidos a Puerto Rico pero es complicado”, diijo Ángelo Falcón, director del Instituto Nacional de Política Latina. “En 2004 estimamos una cifra de hasta $1,000 millones, pero era una referencia general. En este momento no tenemos forma de saber”.
“Algunos usamos Western Union, pero la mayoría está utilizando servicios de internet como PayPal. ¡Hoy hay tantos sistemas!”, dijo Rafael Narváez (55), un carpintero que agregó que su familia, por ahora, no necesita ayuda. “Además, la cosa acá tampoco está tan buena”.
En un centro envío de remesas de El Barrio explicaron de manera anónima que, si bien hay boricuas que envían dinero, son pocos comparados con otras nacionalidades. “No son muchos. Este vecindario es puertorriqueño, pero acá los que envían más son mexicanos”, dijo una empleada del negocio.
Mientras tanto, Rosa Quiñones (55 años), comentó que ella sí es usuaria de los envíos de dinero, ya que intenta ayudar a su madre en Ponce. “La situación allá está más o menos, pero todavía no estoy mandando más que antes. Ahora, la comida sí está más cara, por lo que he visto allá”, contó Quiñones.

“Uno escucha muchas historias, pero saber exactamente cuánta ayuda llega para allá es muy difícil”, recalcó Falcón. “En la actualidad hay más profesionales puertorriqueños llegando a Estados Unidos y con eso deberían poder ayudar mucho más a sus familias allá”.
Desde 2006, el número de puertorriqueños en Estados Unidos ha sobrepasado a los 3.5 millones de habitantes de la isla (cifra de 2012). En los cincuenta estados vivían 4.9 millones de boricuas en 2012, siendo el segundo grupo de hispanos más importante, luego de los mexicanos.
La crisis económica lleva años haciéndolos saltar al continente y, de acuerdo a un estudio del Pew Research Center del 2014, 42% de estos emigrantes dan razones laborales para explicar este cambio. Nueva York concentra a un 23.1% de los puertorriqueños del país, es decir, poco más de un millón de personas en todo el estado, de los cuales casi tres cuartos están en los cinco condados.

Puerto Rico pospone impuesto a remesas

A pesar de que es una ley que fue aprobada en 2014, el gobierno puertorriqueño pospuso nuevamente la aplicación de un impuesto del 2% a los giros y envíos de dinero. La decisión, tomada por tercera vez desde que se aprobó la ley, fue adoptada por el Departamento de Hacienda de la isla la semana pasada. “Este impuesto amenazaba con eliminar, desde ahora, la venta de giros en cientos de negocios en Puerto Rico, particularmente en mi distrito de San Juan”, dijo el senador Ramón Luis Nieves, que se opone a la medida. “Ello, hubiera tenido efectos nefastos sobre nuestra gente, sobre todo en nuestra gente pobre que utiliza con frecuencia la compra de giros para realizar sus transacciones”.

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