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Así es la celda de la que escapó “El Chapo”

Recorrimos la prisión del Altiplano, hogar del capo durante 16 meses

México.- Detrás de 22 puertas de rejas grises y largos corredores por donde circula un aire gélido que baja desde el volcán Nevado de Toluca hasta el penal del Altiplano, se encuentra la celda que habitó Joaquín “El Chapo” Guzmán, el prófugo capo de la droga, durante 16 meses hasta el pasado 11 de julio.

Al fondo, de lado derecho, la cama donde dormía el capo. Al centro, el lavabo y, a la izquierda, la letrina.

Para llegar hasta ella, hay que pasar de largo frente a las estancias individuales de los reos más peligrosos de México como Edgar Valdez Villarreal “La Barbie”, líder de los sicarios de los hermanos Beltrán Leyva; Daniel Arismendi, uno de los secuestradores más temidos de la historia de México que se ganó el mote de “Mochaorejas”, o el temerario líder del cártel de los Zetas, Miguel Treviño.

Se sabe por una señora vestida de blanco que habla en voz alta mientras reparte comida en un carrito que Servando Gómez “La Tuta”, el temido líder de los Caballeros Templarios, cenará  esta noche un “caldo tlapeño”, preparado con pollo, verduras y chile chipotle.

La Tuta y los otros presos famosos o semidesconocidos “de alta preligrosidad” se encuentran detrás de herméticas puertas de metal con minúsculas ventanillas enrejadas como mirillas y por donde se alcanza a ver a algunos de ellos, tumbados sobre sus colchonetas  con los ojos desorbitados  o caminando de allá para acá cual león enjaulado.

Aspecto externo del penal del Altiplano.

La celda de “El Chapo” se encuentra al fondo del pasillo 2 del área conocida como “Tratamientos Especiales” que huele a humedad y moho. Los lisos muros de este corredor, separados a menos de un metro de distancia de las rejas de los reos, no tienen más adorno que ventanas pegadas al techo tan pequeñas que sólo cabría el puño de una mano o algunos pajaritos que hicieron un nido con paja deslizándose por el único cristal roto.

El nido se encuentra sobre el marco de la ventana que está casi enfrente de la jaula  marcada con el número 20 que hoy luce vacía sin en el narcotraficante y abierta  para que la prensa le tome fotografías.

A diferencia de las celdas vecinas, la que habitaba “El Chapo” es más abierta visualmente porque en lugar de la puerta de metal plano con pequeña mirilla tiene enrejado por todos los costados. Se necesita pasar primero dos puertas para entrar al reducido espacio en forma de L de unos tres metros de largo por dos de ancho que ocupan casi en su totalidad una cama de concreto, una colchoneta, un banco, una mesa pegada a la pared y una repisa.

Detalles de la celda que ocupó "El Chapo".
Detalles de la celda que ocupó “El Chapo”.

Ahí mismo se encuentra también un lavabo, una letrina en el piso y detrás de un muro de alrededor de1.20 metros, la zona de ducha por que consiste en una manilla y un tubo sin regadera por donde sale el agua a chorros.

Y es justo donde cae el chorro de agua donde desemboca el tunel de 1.5 metros que El Chapo mandó a construir desde una casa exterior hasta la ducha que las cámaras de seguridad  no videogrababan “por respeto a la intimidad”. Por ahí salió y dejó en su memoria un pedazo de concreto roto recargado a la pared.

Boquete hallado en la celda del Chapo que lleva al túnel por donde escapó.

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