Jake Gyllenhaal: “Me fijé en Miguel Cotto para mi personaje en Southpaw”

El actor interpreta a un boxeador que debe afrontar la caída después del éxito para recuperar el cariño de su hija

Rachel McAdams y Jake Gyllenhaal en una escena de Southpaw, que se estrena hoy.
Rachel McAdams y Jake Gyllenhaal en una escena de Southpaw, que se estrena hoy.
Foto: Weinstein Films

Después de perder 30 libras para la aplaudida Nightcrawler, Jake Gyllenhaal tuvo que ganar 45 para su última película, Southpaw, en la que se transforma en el boxeador Billy Hope, campeón del mundo del peso medio al que la tragedia golpea cuando se encuentra en lo más alto.

Dirigida por Antoine Fuqua, Southpaw se estrena el 24 de julio en Estados Unidos. Conversamos con el actor de 34 años unos días antes.

P: El boxeo nos ha dejado algunas de las mejores películas de deportes de la historia. ¿Cuáles son tus favoritas?
J: Me encantan los clásicos “obvios” como Rocky y Raging Bull, pero también otras como Fat City y The Champ. Son tantas… pero me marcó Rocky IV porque la vi cuando era niño, con Dolph Lundgren. La escena en la cabaña, el entrenamiento…

P: ¿Qué te trajiste de esas películas a Southpaw?
J: Es imposible no dejarse influir por esas películas, pero para mí y para Antoine la idea era hacer una película que se enfocara en el personaje, siguiendo a este hombre y las situaciones en las que se ve metido. La originalidad está en el personaje. No vimos ninguna de esas películas juntos. Vimos otras para fijarnos en los personajes, en la actuación… como My name is Joe, de Ken Loach. Pero eran films que no tenían nada que ver con boxeo, sino con el verdadero comportamiento humano.

P: O sea, Soutpaw es más que una película de boxeo…
J: Es una película sobre la familia, sobre un hombre que se crió en el sistema de hogares de crianza, donde conoce a su esposa. Son dos huérfanos que forman una familia, pero él nunca ha tenido ningún modelo de cómo ser padre. Es una película sobre los sacrificios que haces por la gente que amas. Él aprende a ser padre en el proceso de la película. Por eso la quise hacer y por eso me emocionó tanto.

P: En los créditos finales, el nombre de tu entrenador, Terry Claybon, aparece antes que el tuyo y los del resto de actores. ¿Tan importante es?
J: Lo es todo. Terry me entrenó y coreografió las peleas. Puso tanto de su tiempo y de su vida en la película, hizo tanta investigación para incluir cinco estilos diferentes de boxeo en el film… Realmente me enseñó a boxear y merece tener su nombre por encima del mío.

P: Es un rol extremadamente físico…
J: Pasé cinco meses para aprender a boxear, entrenando dos sesiones al día, enfocado en la ciencia y el arte de la autodefensa. Básicamente comía, sudaba y hablaba boxeo. No sabía mucho de boxeo cuando empecé, así que quería entrenar como un boxeador profesional.

P: ¿Y te hiciste fanático de este deporte?
J: De chico era fan de Tyson. No podías respirar en los 90 sin ser fan de Mike Tyson, pero no sabía mucho de boxeo. Ahora soy un verdadero fanático. He ido a muchas peleas e iré a más, me encantan. Uno de mis boxeadores favoritos es Miguel Cotto. Me encanta su estilo y lo importante que es su familia para él. Fue una gran influencia para mi personaje.

P: Forest Whitaker es tu entrenador en la película. Y además está Rachel McAdams, 50 Cent…
J: Con Forest fue un honor trabajar. Le considero uno de los mejores actores vivos. La relación coach-peleador fue muy natural.

Rachel es tan encantadora que es no es difícil estar en una historia de amor con ella. Pero además es muy disciplinada y dedicada. Sabíamos que la película iba a tener éxito o fracasar dependiendo de la relación marido-esposa, así que queríamos que fuera lo más real posible. Ella es muy fuerte y su personaje también. Y triunfa en el film.

Y el papel de mi hija lo hace Oona Laurence, que es extraordinaria. Ya ha ganado un Tony y sólo tiene 13 años. Improvisamos un montón y yo siempre seguía su dirección, como haces muchas veces con tus hijos.

50 (Cent) es un tipo increíblemente humilde, siempre disponible cuando Antoine le pedía estar ahí. Es el tipo de persona que no necesita ser humilde (ríe), pero lo es. Es una de las personas más dulces que conozco.

P: ¿Es tu papel más complicado?
J: Nada más difícil que aprender el arte de boxear y tratar de parecer experto y hacer un servicio al deporte del boxeo. Físicamente ha sido el mayor reto de mi vida, pero también el que más me ha llenado, porque he aprendido muchísimo de este deporte. Me he llevado tantas cosas de todo ese proceso a otros proyectos posteriores…