Editorial: Ellas tienen derechos aunque sean reclusas

La situación se complica a la hora de la labor de parto: todavía se sabe de casos donde son forzadas a dar a luz encadenadas a una cama.
Editorial: Ellas tienen derechos aunque sean reclusas

El hecho de que una mujer esté en prisión pagando por algún delito que cometió no la priva de otros derechos básicos como acceso a una atención médica, y más aún si está embarazada.
Desafortunadamente, reportes indican que muchas de estas reclusas están confinadas en situaciones de riesgo porque reciben mala o poca asistencia durante el periodo de gravidez.
La situación se complica a la hora de la labor de parto: todavía se sabe de casos donde son forzadas a dar a luz encadenadas a una cama.
Según el Proyecto Mujeres en Prisión de la Asociación de Correccionales de Nueva Nueva York, entre 2009 y 2013 al menos 23 prisioneras fueron encadenadas antes, durante y después del parto, a pesar de que existe una ley estatal que prohíbe este tipo de procedimiento.
“No me quitaron las esposas. Ni siquiera pude abrazar a mi bebé. No se si pensaron que me iba a escapar en esas condiciones”. Este fue el testimonio de María, una latina que estuvo presa en la cárcel Bedford Hills en 2010.
Para evitar que se sigan violando los derechos de las encarceladas, esta semana el senador Charles Schumer presentó la propuesta legislativa Human Rights for Girls Act.
La iniciativa -que tendría alcance federal- busca abolir de una vez por todas el encadenamiento de las féminas antes, durante y después del parto.
Se calcula que cada año un promedio de 2,000 mujeres dan a luz en las prisiones del país. Los expertos en ginecología sostienen que traer al mundo a un bebé en esas condiciones pone en riesgo el bienestar de la madre tanto a nivel físico como mental por lo traumático de la situación.
Recordemos que estamos hablando de seres humanos que están dando vida. Se trata de un momento sublime. Ya es hora de poner un alto a este tipo de violación a los derechos humanos.