Apoyemos a Puerto Rico

Los aportes que ha hecho el pueblo boricua a esta nación en términos sociales, económicos y políticos son incontables
Apoyemos a Puerto Rico
La crisis de Puerto Rico no debe ser ignorada.
Foto: EFE

El año pasado leí en El Diario una historia muy inspiradora sobre un veterano de guerra puertorriqueño, entonces de 82 años de edad, llamado Thomas López.

La nota narraba el día en que López estuvo a punto de morir, en plena guerra de Corea, mientras servía en el Regimiento del 65 de Infantería del Ejército de los Estados Unidos, conocido como Los Borinqueneers.

Era el año de 1951, y López, por ser bilingüe, se desempeñaba como radio-operador, y lo habían enviado al frente a espiar los campamentos enemigos y a transmitir sus posiciones por radio. Mientras era brutalmente atacado por el enemigo, López pudo avanzar hacia su cuartel, pecho en tierra, ocultándose entre los arbustos, en medio de los disparos y los estallidos de morteros y granadas, y fue herido en la espalda.

López duró 13 meses en Corea, sirviendo valientemente con Los Borinqueneers, y vio a muchos de sus compañeros boricuas morir en el campo de batalla. Y todo en defensa de los Estados Unidos.

En 2000 recibió la Medalla de la Presidencia de Corea, y fue invitado a la Casa Blanca durante la Administración de George Bush.

Este veterano boricua, nacido en Cayey, simboliza lo que es en esencia el pueblo puertorriqueño. Un pueblo valiente, trabajador, generoso, solidario, que ha luchado a sangre y fuego por el pueblo estadounidense.

Los aportes que ha hecho el pueblo boricua a esta nación en términos sociales, económicos y políticos son incontables.

Por eso me uno a los líderes latinos de todo el país para exigir una solución que permita a la isla seguir adelante y prosperar. El Gobierno Federal debe trabajar con el Gobierno de Puerto Rico para examinar todas las opciones y actuar rápidamente a fin de asegurar que no se deje que el pueblo de Puerto Rico soporte esta carga por sí solo.

 El primer paso es que el Congreso apruebe la Ley de Uniformidad de Puerto Rico Capítulo 9 y permita que el Gobernador Alejandro García Padilla pueda reestructurar la deuda de la isla de $72 mil millones. Además, deben ser restaurados lo recientes recortes federales críticos a los programas de salud de Puerto Rico, y que se creen los fondos para un vía justa para el Medicare y el Medicaid.

 La crisis fiscal de Puerto Rico no puede ser ignorada.