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Desorden bipolar: Cómo identificarlo  y  tratarlo

Las enfermedades mentales tienen un estigma entre los latinos

Loretto Lacayo, psicoterapeuta y madre de tres niños, sufre depresiones desde que era pequeña. Cuando era una niña, la nativa de Nicaragua no podía entender por qué  se deprimía de tal modo y  sus padres tampoco conocían la razón de sus desórdenes de ánimo.

“Cada vez que me deprimía, sentía como si me hubiese caído en un hoyo del que no podía salir. Con los años, las depresiones se hicieron más fuertes”, recordó la terapeuta, quien a los 18 llegó a considerar hacerse daño a sí misma, como resultado de sus pozos depresivos. No fue hasta pasados los  25 años, cuando fue diagnosticada con desorden bipolar, que Lacayo finalmente pudo comprender lo que le ocurría.

El desorden bipolar, también conocido como Depresión maniaca  es una condición mental que se caracteriza por cambios de humor extremo. Quién la padece puede pasar de depresiones profundas a sentimientos de euforia intensa, conocidos como episodios maniacos. La duración e intensidad de los episodios varían de persona a persona y pueden durar desde un par de horas, hasta  varios días.

En la cultura latina, existe un estigma alrededor de las  enfermedades mentales que las hace invisibles e impide que quien las sufre pueda acceder a tratamiento psicológico. Según la Asociación americana de psiquiatría (psychiatry.org), de cada 11 latinos, menos de uno contacta a un especialista de salud mental.

¿Cómo reconocerlo? Características de bipolaridad

Los episodios maniacos se caracterizan por hiperactividad, falta de sueño y  felicidad intensa, a los que los siguen periodos de depresión,  falta de energía e interés y tristeza extrema.  Las personas con bipolaridad pueden pasar tres años sin experimentar dichos episodios. Incluso, hay quienes no reconocen los episodios maniacos y confunden bipolaridad con depresión.

Lacayo fue diagnosticada con desorden bipolar al  finalizar su licenciatura en psicología.

“En un principio, mi carrera estaba separada de mi condición. Si bien las depresiones dificultaban el estudio, siempre estuve enamorada del estudio de la psicología”, contó la experta (www.lorettolacayotherapy.com). “Pero para cuando comencé con la maestría, ya había sido diagnosticada bipolar y eso hizo que mis estudios, en cierto  modo, se enriquecieran. Siento una mayor empatía  por los clientes, porque sé por lo que están pasando”, explicó. Lacayo es autora de un libro, que será publicado próximamente, y que relata su historia personal y los obstáculos y desafíos que significó su condición.

“Me da mucha ilusión poder compartir mi historia, porque sé que va a ayudar a otras personas con desorden bipolar a llevar una vida sana y feliz. Yo soy prueba de que es posible”, señaló.

Buenas noticias

En la actualidad, la bipolaridad puede ser tratada con psicoterapia y medicinas psiquiátricas. Lacayo recalcó la importancia de un grupo de apoyo cercano.

“El sistema de apoyo es crítico. Yo cuento con mi familia y un grupo de amigos de verdad, con los que sé que puedo contar”, explicó. Lacayo dijo que también la ayudó mucho su espiritualidad. “Si hay algo que me ha salvado la vida y por lo cual pude sobrevivir todos estos años es mi fe en Dios”, aseguró.

Según la terapeuta, fue su grupo de apoyo y su espiritualidad lo que la ayudaron a superar un divorcio, una mudanza mayor y la depresión adicional que llega con los embarazos y los cambios hormonales. Si bien existe una predisposición genética para la enfermedad, esto no implica que siempre se manifieste.

Lacayo compartió algunas estrategias para lidiar con la condición y que incluyen dormir las horas suficientes, reducir el nivel de estrés, llevar una vida balanceada y hacer ejercicio. La condición también requiere medicación y ayuda profesional.

Enfermedades invisibles

Entre la población latina existe un estigma alrededor de las enfermedades mentales, que hace que muchas personas no salgan a buscar el tratamiento que necesitan.  Es una situación compleja que abarca distintos factores.

Según estudios de la Asociación americana de psiquiatría, los latinos que llegan a los EEUU sienten estrés como resultado  del proceso de aculturación y adaptación a una nueva sociedad y nuevas costumbres. A esto se les suma el sentimiento de soledad y la falta del apoyo de la familia, que en muchos casos se queda en el país de origen y el estrés del desconocimiento del idioma, con las barreras que esto trae aparejado.  Los inmigrantes latinos también sienten el estrés de la discriminación, o el miedo a ser deportados.

Otro obstáculo que enfrentan los latinos en el tratamiento de las enfermedades mentales es la falta de acceso a cobertura médica. Entre ciertos grupos, los hispanos confunden depresión con cansancio y apelan a los consejos de su familia extendida, o al apoyo espiritual de líderes religiosos, antes de visitar a un profesional de salud mental.

  • 33% de latinos no tiene seguro médico, comparado con 16% del resto de los norteamericanos.
  • 36% de los latinos tienen depresiones profundas y recurrentes, comparado con 26% entre los caucásicos. También experimentan mayores intentos de suicidio con 10% entre los hispanos y 6% entre caucásicos.

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